El sermón de Jacob

Reconciliación por medio de Cristo

2 Nephi 10:20–22

Jacob exhorta a todos a abandonar sus pecados y creer en las promesas del Señor.

Ahora bien, amados hermanos míos, en vista de que nuestro clemente Dios nos ha dado tan gran conocimiento acerca de estas cosas, acordémonos de él, y dejemos a un lado nuestros pecados, y no inclinemos la cabeza, porque no somos desechados; sin embargo, hemos sido expulsados de la tierra de nuestra herencia; pero se nos ha guiado a una tierra mejor, pues el Señor ha hecho del mar nuestro camino, y nos hallamos en una isla del mar.

Pero grandes son las promesas del Señor para los que se hallan en las islas del mar; por tanto, ya que dice islas, debe haber más que esta, y también las habitan nuestros hermanos. Porque he aquí, el Señor Dios ha llevado a algunos de la casa de Israel, de cuando en cuando, según su voluntad y placer. Y ahora bien, he aquí, el Señor se acuerda de todos los que han sido dispersados; por tanto, se acuerda de nosotros también.

2 Nephi 10:23–25

Jacob amonesta a su pueblo a escoger la vida eterna y ser recibidos en el reino de Dios.

Anímense, pues, vuestros corazones, y recordad que sois libres para obrar por vosotros mismos, para escoger la vía de la muerte interminable, o la vía de la vida eterna. Por tanto, mis amados hermanos, reconciliaos con la voluntad de Dios, y no con la voluntad del diablo y la carne; y recordad, después de haberos reconciliado con Dios, que tan solo en la gracia de Dios, y por ella, sois salvos.

Así pues, Dios os levante de la muerte por el poder de la resurrección, y también de la muerte eterna por el poder de la expiación, a fin de que seáis recibidos en el reino eterno de Dios, para que lo alabéis por medio de la divina gracia. Amén.

2 Nephi 11:1

Jacob habla muchas más cosas y luego concluye el relato de su sermón.

Ahora bien, Jacob habló muchas otras cosas a mi pueblo en esa ocasión; sin embargo, solamente he hecho escribir estas cosas, porque lo que he escrito me basta.