Y aconteció que salieron sobre la faz de la tierra, y empezaron a cultivar el terreno. Y Jared tenía cuatro hijos; y se llamaban Jacom, y Gilga, y Maha, y Oríah. Y el hermano de Jared también engendró hijos e hijas. Y los amigos de Jared y de su hermano eran en total unas veintidós almas; y también ellos engendraron hijos e hijas antes de llegar a la tierra de promisión; y así empezaron a ser numerosos. Y se les enseñó a andar humildemente delante del Señor; y también recibían instrucción de lo alto. Y aconteció que empezaron a extenderse sobre la faz de la tierra, y a multiplicarse, y a cultivar el terreno; y se hicieron fuertes en la tierra.
Y el hermano de Jared empezó a envejecer, y vio que pronto tendría que descender a la tumba; por tanto, dijo a Jared:
Reunamos a nuestro pueblo para contarlo, a fin de saber qué desea de nosotros antes que bajemos a nuestra sepultura.
Y, consiguientemente, se hizo reunir al pueblo. Y el número de los hijos e hijas del hermano de Jared era veintidós almas; y el número de los hijos e hijas de Jared era doce, cuatro de ellos varones. Y aconteció que contaron a los de su pueblo; y después de haberlos contado, desearon saber de ellos qué querían que ellos hicieran antes que descendiesen a la tumba. Y sucedió que el pueblo les pidió que ungieran a uno de sus hijos para que fuese rey sobre ellos.
Y he aquí, esto los afligió. Y el hermano de Jared les dijo:
Esto ciertamente conduce al cautiverio.
Pero Jared dijo a su hermano:
Permíteles tener rey.
Y, por tanto, les dijo:
Elegid un rey de entre nuestros hijos, al que queráis.
Y ocurrió que eligieron al primogénito del hermano de Jared; y su nombre era Pagag. Y aconteció que este rehusó, y no quiso ser su rey. Y el pueblo quería que su padre lo obligara, mas su padre no quiso; y les mandó que nunca obligaran a nadie a ser su rey. Y sucedió que eligieron a todos los hermanos de Pagag, y no quisieron aceptar. Y ocurrió que tampoco los hijos de Jared quisieron, todos menos uno; y Oríah fue ungido para que fuera rey del pueblo.