Y sucedió que Shiz persiguió a Coriántumr, y destruyó muchas ciudades; y mataba tanto a mujeres como a niños, e incendiaba las ciudades.
Y el temor a Shiz se esparció por toda la tierra; sí, por toda la tierra se oía el grito: ¿Quién puede resistir al ejército de Shiz?
He aquí, barre la tierra por donde pasa!
Y sucedió que los del pueblo empezaron a congregarse en ejércitos por toda la superficie de la tierra.
Y se dividieron; y parte de ellos huyeron al ejército de Shiz, y parte de ellos al ejército de Coriántumr.
Y tan grande y tan larga había sido la guerra, y tanto había durado aquel cuadro de efusión de sangre y mortandad, que toda la superficie de la tierra se hallaba cubierta de cadáveres.
Y tan rápida y acelerada era la guerra, que no quedaba nadie para sepultar a los muertos, sino que marchaban de una efusión de sangre a otra, dejando los cadáveres, tanto de hombres como de mujeres y de niños, tirados a flor de tierra, para convertirse en presa de los gusanos de la carne.
Y el hedor se extendió por la faz de la tierra, sí, por toda la superficie de la tierra; por lo que el pueblo se sintió molesto de día y de noche por causa del mal olor.
No obstante, Shiz no cesó de perseguir a Coriántumr; porque había jurado vengarse de Coriántumr por la sangre de su hermano que había sido muerto…
...y la voz del Señor que llegó a Éter fue que Coriántumr no caería por la espada. Y así vemos que el Señor los visitó con la plenitud de su ira, y su iniquidad y abominaciones habían preparado la vía para su eterna destrucción.
Y sucedió que Shiz persiguió a Coriántumr hacia el este, aun hasta las fronteras junto al mar, y allí combatió a Shiz por el espacio de tres días.
Y tan terrible fue la destrucción entre los ejércitos de Shiz, que las gentes empezaron a tener miedo, y comenzaron a huir ante los ejércitos de Coriántumr; y huyeron a la tierra de Corihor, y exterminaban a los habitantes delante de ellos, a todos los que no querían unirse a ellos.
Y plantaron sus tiendas en el valle de Corihor; y Coriántumr plantó las suyas en el valle de Shurr. Este valle de Shurr estaba situado cerca del cerro Comnor; por tanto, Coriántumr reunió a sus ejércitos sobre el cerro Comnor, e hizo tocar la trompeta a los ejércitos de Shiz para invitarlos al combate.
Y sucedió que avanzaron, pero fueron rechazados; y volvieron por segunda vez, y de nuevo fueron rechazados. Y sucedió que llegaron por tercera vez, y el combate se agravó en extremo.
Y aconteció que Shiz hirió a Coriántumr de modo que le ocasionó muchas heridas profundas; y se desmayó Coriántumr por la pérdida de sangre, y lo llevaron como si estuviese muerto.
Y tan grande fue la pérdida de hombres, mujeres y niños en ambos partidos, que Shiz dio órdenes a su pueblo de no perseguir a los ejércitos de Coriántumr; de modo que se volvieron a su campamento.