Sucedió, pues, que a causa de las combinaciones secretas de Akish y sus amigos, he aquí, derrocaron el reino de Omer. No obstante, el Señor tuvo misericordia de Omer, y también de sus hijos e hijas que no procuraban su destrucción.
Y el Señor avisó a Omer en un sueño que saliera de la tierra; de modo que se alejó de la tierra con su familia, y viajó por muchos días, y pasó a un lado del cerro Shim, y pasó por el sitio donde fueron destruidos los nefitas; y de allí se dirigió hacia el este, y llegó a un paraje llamado Ablom, a orillas del mar; y allí plantó su tienda, y sus hijos y sus hijas, y toda su familia también, salvo Jared y su familia.
Y aconteció que Jared fue ungido rey sobre el pueblo, por manos inicuas; y dio a su hija por esposa a Akish.
Y sucedió que Akish procuró quitarle la vida a su suegro; y se dirigió a aquellos a quienes había juramentado con el juramento de los antiguos, y le cortaron la cabeza a su suegro mientras se hallaba sentado sobre su trono dando audiencia a su pueblo. Porque tan grande había sido la diseminación de esta inicua y secreta sociedad, que había corrompido el corazón de todo el pueblo; de modo que Jared fue asesinado sobre su trono, y Akish reinó en su lugar.
Y sucedió que Akish empezó a tener celos de su hijo; de modo que lo encerró en la prisión, y lo tuvo con poco o nada que comer, hasta que murió.
Y el hermano del que murió (y se llamaba Nimra) se irritó contra su padre por lo que había hecho con su hermano. Y aconteció que Nimra juntó a un pequeño número de hombres y huyó de la tierra, y se fue a vivir con Omer.
Y sucedió que Akish engendró a otros hijos, y estos se granjearon el corazón del pueblo, a pesar de que ellos le habían jurado cometer toda clase de iniquidades de conformidad con lo que él deseara. Y los del pueblo de Akish codiciaban las riquezas, así como Akish ambicionaba el poder; por tanto, los hijos de Akish les ofrecieron dinero, por medio de lo cual se ganaron a la mayor parte del pueblo.
Y empezó a haber una guerra entre Akish y los hijos de Akish, la cual duró por el espacio de muchos años, sí, hasta la destrucción de casi toda la gente del reino, sí, todos salvo treinta almas y aquellos que huyeron con la familia de Omer. Por tanto, Omer fue restituido a la tierra de su herencia.