Y empezó a reinar, y el pueblo comenzó a prosperar; y se hicieron sumamente ricos.
Y sucedió que murió Jared, y su hermano también.
Y aconteció que Oríah anduvo humildemente delante del Señor, y tuvo presente cuán grandes cosas el Señor había hecho por su padre, y también enseñó a su pueblo cuán grandes cosas el Señor había hecho por sus padres.
Y ocurrió que Oríah juzgó sobre la tierra con rectitud todos sus días, que fueron muchos.
Y engendró hijos e hijas; sí, engendró treinta y uno, de los cuales veintitrés eran varones.
Y aconteció que también engendró a Kib en su vejez.
Y acaeció que Kib reinó en su lugar;
Y acaeció que Kib reinó en su lugar. Y Kib engendró a Corihor. Y cuando Corihor tenía treinta y dos años de edad, se rebeló contra su padre, y fue y habitó en la tierra de Nehor; y engendró hijos e hijas, los cuales fueron muy bellos; por tanto, Corihor atrajo a muchos en pos de él.
Y cuando hubo reunido un ejército, subió a la tierra de Morón, donde habitaba el rey, y lo tomó cautivo, con lo cual se cumplió la palabra del hermano de Jared de que serían conducidos al cautiverio. Y la tierra de Morón, donde moraba el rey, estaba situada cerca de la tierra que los nefitas llamaban Desolación.
Y sucedió que Kib vivió en el cautiverio, así como su pueblo, bajo su hijo Corihor, hasta llegar a una edad muy avanzada; no obstante, Kib engendró a Shule en su vejez, mientras todavía se hallaba cautivo.
Y sucedió que Shule se enojó con su hermano; y Shule se hizo fuerte, y llegó a ser potente en cuanto a la fuerza del hombre; y también fue potente en criterio. Por tanto, fue a la colina de Efraín, donde fundió mineral de la colina, e hizo espadas de acero para aquellos que había llevado tras de sí; y después que los hubo armado con espadas, volvió a la ciudad de Nehor y presentó batalla contra su hermano Corihor; y por este medio conquistó el reino, y lo restituyó a su padre Kib.