La era Jaredita

El profeta Éter

Ether 12:1

Un hombre llamado Coriántumr era rey en los tiempos de Éter.

Y sucedió que Éter vivió en los días de Coriántumr; y Coriántumr era rey de toda la tierra.

Ether 12:2–3

Éter es un profeta, y va predicando fe y arrepentimiento al pueblo.

Y Éter era profeta del Señor; por tanto, Éter salió en los días de Coriántumr y empezó a profetizar al pueblo, porque no se le podía restringir, debido al Espíritu del Señor que había en él. Porque clamaba desde la mañana hasta la puesta del sol, exhortando a los del pueblo a creer en Dios para arrepentimiento, no fuese que quedaran destruidos, diciéndoles que por medio de la fe todas las cosas se cumplen:

Ether 12:4–5

Éter enseña a las personas que la fe en Dios conduce a la esperanza de un mundo mejor.

de modo que los que creen en Dios pueden tener la firme esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios. Y acaeció que Éter profetizó al pueblo cosas grandes y maravillosas, las cuales no creyeron, porque no las veían.

Ether 13:13–14

A pesar de la grandeza de las enseñanzas de Éter, es rechazado y exiliado, y pasa sus días viviendo en una cueva, compilando el registro de su pueblo durante el día y presenciando la caída de la civilización de los Jareditas por la noche.

Pero grandes y maravillosas fueron las profecías de Éter; mas los del pueblo lo tuvieron en poco y lo echaron fuera; y él se ocultaba en el hueco de una roca durante el día, y salía de noche para ver las cosas que sobrevendrían al pueblo. Y mientras vivía en el hueco de una roca, anotó el resto de esta historia, presenciando de noche las destrucciones que descendían sobre el pueblo.

Ether 13:15

La guerra y la contienda surgen entre la gente, y muchos guerreros intentan derrotar a Coriantúmr.

Y sucedió que en ese mismo año en que lo echaron de entre el pueblo, empezó una guerra muy grande entre el pueblo, porque hubo muchos que se levantaron, los cuales eran hombres poderosos, e intentaron destruir a Coriántumr por medio de sus secretos planes de iniquidad, de que ya se ha hablado.

Ether 13:16–17

Coriántumr, experto en el arte de la guerra, resiste todos los ataques contra él, mantiene su poder y no se arrepiente.

Y Coriántumr, habiéndose adiestrado en todas las artes de guerra, y en toda la astucia del mundo, combatió, por tanto, a los que trataban de destruirlo. Pero no se arrepintió, ni tampoco sus bellos hijos e hijas; ni los bellos hijos e hijas de Cohor; ni los bellos hijos e hijas de Corihor; y en fin, no hubo ninguno de los bellos hijos e hijas sobre la faz de toda la tierra que se arrepintiese de sus pecados.

Ether 13:18–19

Las organizaciones secretas surgen de nuevo e intentan tomar el reino de Coriantúmr.

Aconteció, pues, que en el primer año en que moró Éter en la cavidad de la roca, hubo mucha gente que murió por la espada de aquellas combinaciones secretas, que peleaban contra Coriántumr para lograr apoderarse del reino. Y sucedió que los hijos de Coriántumr combatieron mucho y se desangraron mucho.

Ether 13:20–21

Al año siguiente, Éter profetiza a Coriantúmr que a menos que se arrepienta, su civilización será destruida y otra la reemplazará.

Y en el segundo año, la palabra del Señor vino a Éter de que debía ir y profetizar a Coriántumr que si se arrepentía él, y toda su casa, el Señor le daría el reino y perdonaría la vida a los del pueblo; de lo contrario, serían destruidos, así como toda su casa, con excepción de él. Y él viviría solamente para presenciar el cumplimiento de las profecías que se habían hablado concernientes a otro pueblo que recibiría la tierra por herencia suya; y Coriántumr sería sepultado por ellos; y toda alma sería destruida, salvo Coriántumr.

Ether 13:22

Coriantumr ignora las profecías de Éter y continúa librando guerra contra sus adversarios; se realizan intentos de asesinato contra Éter, y este vuelve a su cueva para esconderse.

Y sucedió que Coriántumr no se arrepintió, ni los de su casa, ni los del pueblo; y las guerras no cesaron; e intentaron matar a Éter, pero él huyó de ellos y se refugió otra vez en la cavidad de la roca.