La era Jaredita

El Reino de Riplákish

Ether 10:5

Riplakish abusa de su poder real, impone impuestos absurdos, vive en opulencia y tiene muchas esposas y concubinas.

Y ocurrió que Riplákish no hizo lo que era recto a los ojos del Señor, porque tuvo muchas esposas y concubinas; e impuso sobre los hombros del pueblo lo que era difícil de sobrellevar; sí, les impuso pesados tributos; y con los tributos construyó muchos suntuosos edificios.

Ether 10:6

Riplakish construye un hermoso trono; obliga a todos sus súbditos a trabajar, pagar impuestos, y aquellos que no pueden pagar son arrojados a la prisión, donde se convierten en sus esclavos.

Y se edificó un trono extremadamente hermoso; y construyó muchas prisiones, y a los que no querían sujetarse a los tributos, los echaba en la prisión; y a quienes no podían pagar tributos, los encerraba en la prisión; y hacía que trabajaran continuamente para su sostén; y al que se negaba a trabajar, hacía que lo mataran.

Ether 10:7

Riplakish explota a los esclavos encarcelados y los hace fabricar todo tipo de oro y ornamentos.

De modo que logró toda su obra exquisita, sí, aun su oro fino hacía que se refinara en la prisión, y hacía que allí fuese elaborada toda suerte de obras preciosas. Y sucedió que afligió al pueblo con sus fornicaciones y sus abominaciones.

Ether 10:8

Finalmente, el pueblo se rebela, mata a Riplakish y exilia a sus descendientes.

Y cuando hubo reinado por el espacio de cuarenta y dos años, el pueblo se levantó en rebelión en contra de él; y empezó a haber guerra otra vez en la tierra, al grado de que mataron a Riplákish, y echaron a sus descendientes de la tierra.