Y sucedió que Ahah, su hijo, se apoderó del reino; y reinó sobre el pueblo toda su vida. Y cometió toda clase de iniquidades en sus días, con lo cual hizo que se vertiera mucha sangre; y sus días fueron pocos.
Y Etem, que era descendiente de Ahah, tomó posesión del reino; y en sus días también hizo lo que era inicuo.
Y sucedió que en los días de Etem llegaron muchos profetas, y profetizaron de nuevo al pueblo; sí, profetizaron que el Señor los destruiría completamente de sobre la faz de la tierra, a menos que se arrepintieran de sus iniquidades.
Y acaeció que el pueblo endureció su corazón, y no quiso hacer caso de sus palabras; y los profetas se lamentaron y se retiraron de entre el pueblo.
Y sucedió que Etem juzgó inicuamente todos sus días; y engendró a Morón. Y sucedió que Morón reinó en su lugar; y también él hizo lo malo a los ojos del Señor.