La era Jaredita

Viaje Transoceánico de los jareditas

Ether 6:2–3

El hermano de Jared coloca sus piedras resplandecientes en cada barca; iluminan bien.

Porque sucedió que después que el Señor hubo preparado las piedras que el hermano de Jared había llevado al monte, el hermano de Jared descendió del monte, y colocó las piedras en los barcos que se habían preparado, una en cada extremo; y he aquí, dieron luz a los barcos. Y así hizo el Señor que las piedras brillaran en las tinieblas para dar luz a los hombres, mujeres y niños, a fin de que no atravesaran las grandes aguas en la obscuridad.

Ether 6:4

Los Jareditas cargan sus provisiones y animales en las barcas y se hacen a la mar.

Y sucedió que cuando hubieron preparado todo género de alimentos, para que con ellos pudieran subsistir sobre las aguas, así como alimentos para sus rebaños y hatos, y cualquier bestia o animal o ave que llevasen consigo, he aquí, cuando hubieron hecho todas estas cosas, entraron en sus naves o barcos y se hicieron a la mar, encomendándose al Señor su Dios.

Ether 6:5

El Señor hace soplar un viento furioso que los lleva hacia La Tierra Prometida.

Y ocurrió que el Señor Dios hizo que soplara un viento furioso sobre la superficie de las aguas, hacia la tierra prometida; y así fueron echados de un lado a otro por el viento sobre las olas del mar.

Ether 6:6

Las barcazas suelen sumergirse profundamente en el agua cuando grandes olas se estrellan sobre ellas.

Y aconteció que muchas veces fueron sepultados en las profundidades del mar, a causa de las gigantescas olas que rompían sobre ellos, y también por las grandes y terribles tempestades causadas por la fuerza del viento.

Ether 6:7

Las barcas son impermeables, las súplicas de los Jareditas a Dios son atendidas, y las barcas nunca se hunden.

Y sucedía que, cuando eran sepultados en el abismo, no había agua que los dañara, pues sus barcos estaban ajustados como un vaso, y también estaban ajustados como el arca de Noé; por tanto, cuando los envolvían las muchas aguas, imploraban al Señor, y él los sacaba otra vez a la superficie de las aguas.

Ether 6:8

El viento sigue soplando, y los Jareditas siguen avanzando.

Y ocurrió que el viento no dejó de soplar hacia la tierra prometida mientras estuvieron sobre las aguas; y de este modo fueron impelidos ante el viento.

Ether 6:9

Los Jareditas cantan y alaban continuamente a Dios.

Y le cantaban alabanzas al Señor; sí, el hermano de Jared le cantaba alabanzas al Señor, y le daba gracias y loor todo el día; y cuando llegaba la noche, no cesaban de alabar al Señor.

Ether 6:10

Las barcazas de los Jareditas se salvan de los ataques de criaturas marinas violentas, y el interior de sus barcazas permanece iluminado.

Y así fueron impulsados hacia adelante; y ningún monstruo del mar podía despedazarlos, ni ballena alguna podía hacerles daño; y tenían luz continuamente, así cuando se hallaban encima del agua como cuando estaban debajo de ella.

Ether 6:11–12

Su viaje en barco dura 344 días, y finalmente llegan a la Tierra Prometida, donde lloran de alegría y alaban al Señor.

Y de este modo fueron impelidos sobre las aguas por trescientos cuarenta y cuatro días. Y desembarcaron en las playas de la tierra prometida. Y al pisar sus pies las playas de la tierra prometida, se postraron sobre la faz de la tierra y se humillaron ante el Señor, y vertieron lágrimas de gozo ante el Señor, por causa de la abundancia de sus tiernas misericordias sobre ellos.