Entonces se realizará lo que está escrito:
¡Despierta, despierta otra vez, y vístete de tu fortaleza, oh Sion;
vístete tus ropas de hermosura, oh Jerusalén, ciudad santa;
porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo!
¡Sacúdete del polvo;
levántate, toma asiento, oh Jerusalén;
suéltate las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sion!
Porque así dice el Señor:
Os habéis vendido por nada,
y sin dinero seréis redimidos.
En verdad, en verdad os digo que los de mi pueblo conocerán mi nombre,
sí, en aquel día sabrán que yo soy el que hablo.
Y entonces dirán:
¡Cuán hermosos sobre las montañas son los pies del que les trae buenas nuevas;
que publica la paz;
que les trae gratas nuevas del bien;
que publica salvación;
que dice a Sion:¡Tu Dios reina!
Y entonces se oirá el pregón:
¡Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis lo que es inmundo;
salid de en medio de ella;
sed limpios los que lleváis los vasos del Señor!
Porque no saldréis con prisa ni iréis huyendo;
porque el Señor irá delante de vosotros,
y el Dios de Israel será vuestra retaguardia.
He aquí, mi siervo obrará prudentemente;
será exaltado y alabado y puesto muy en alto.
Así como muchos se admiraron de ti —
tan desfigurado era su aspecto, más que cualquier hombre,
y su forma más que la de los hijos de los hombres—
así rociará él a muchas naciones; ante él los reyes cerrarán la boca; porque verán lo que no les había sido contado, y considerarán lo que no habían oído.
En verdad, en verdad os digo que todas estas cosas ciertamente se verificarán, tal como el Padre me lo ha mandado. Entonces se cumplirá este convenio que el Padre ha hecho con su pueblo; y entonces Jerusalén volverá a ser habitada por mi pueblo, y será la tierra de su herencia.