Acontecerá, pues, que los que no crean en mis palabras, que soy Jesucristo, las cuales el Padre hará que él lleve a los gentiles, y le otorgará el poder para que las lleve a los gentiles (se hará aun como dijo Moisés), serán desarraigados de entre los de mi pueblo que son del convenio.
Y los de mi pueblo, que son un resto de Jacob,
estarán en medio de los gentiles,
sí, en medio de ellos como león entre los animales del bosque,
y como cachorro de león entre las manadas de ovejas,
el cual, si pasa por en medio, huella y despedaza,
y nadie las puede librar.
Su mano se levantará sobre sus adversarios,
y todos sus enemigos serán talados.
Sí, ¡ay de los gentiles, a menos que se arrepientan!
Porque sucederá en aquel día, dice el Padre,
que haré matar tus caballos de en medio de ti,
y haré destruir tus carros;
y talaré las ciudades de tu tierra,
y derribaré todas tus plazas fuertes;
y exterminaré de tu tierra las hechicerías,
y no tendrás más adivinos;
tus imágenes grabadas también destruiré,
así como tus esculturas de en medio de ti,
y nunca más adorarás las obras de tus manos;
y arrancaré tus bosques de entre ti,
y asolaré tus ciudades.
Y acontecerá que todas las mentiras,
y falsedades, y envidias, y contiendas,
y supercherías sacerdotales,
y fornicaciones, serán extirpadas.
Porque sucederá, dice el Padre, que en aquel día talaré de entre mi pueblo a cualquiera que no se arrepienta y venga a mi Hijo Amado, oh casa de Israel. Y ejecutaré venganza y furor sobre ellos, así como sobre los paganos, tal como nunca ha llegado a sus oídos.
Pero si se arrepienten y escuchan mis palabras, y no endurecen sus corazones, estableceré mi iglesia entre ellos; y entrarán en el convenio, y serán contados entre este resto de Jacob, al cual he dado esta tierra por herencia. Y ayudarán a mi pueblo, el resto de Jacob, y también a cuantos de la casa de Israel vengan, a fin de que construyan una ciudad que será llamada la Nueva Jerusalén. Y entonces ayudarán a mi pueblo que esté disperso sobre toda la faz de la tierra, para que sean congregados en la Nueva Jerusalén. Y entonces el poder del cielo descenderá entre ellos, y también yo estaré en medio.
Y entonces empezará la obra del Padre en aquel día, sí, cuando sea predicado este evangelio entre el resto de este pueblo. De cierto os digo que en ese día empezará la obra del Padre entre todos los dispersos de mi pueblo, sí, aun entre las tribus que han estado perdidas, las cuales el Padre ha sacado de Jerusalén.
Sí, empezará la obra entre todos los dispersos de mi pueblo, y el Padre preparará la vía por la cual puedan venir a mí, a fin de que invoquen al Padre en mi nombre.
Sí, y entonces empezará la obra, y el Padre preparará la vía, entre todas las naciones, por la cual su pueblo pueda volver a la tierra de su herencia.
Y saldrán de todas las naciones; y no saldrán de prisa, ni irán huyendo, porque yo iré delante de ellos, dice el Padre, y seré su retaguardia.