Por tanto, quisiera que entendieseis que el Señor verdaderamente enseñó al pueblo por el espacio de tres días; y tras esto, se les manifestaba con frecuencia, y partía pan a menudo, y lo bendecía, y se lo daba. Y sucedió que enseñó y ministró a los niños de la multitud de que se ha hablado; y soltó la lengua de ellos, y declararon cosas grandes y maravillosas a sus padres, mayores aún que las que él había revelado al pueblo; y desató la lengua de ellos de modo que pudieron expresarse.
he aquí, sucedió que al día siguiente se reunió la multitud, y oyó y vio a estos niños; sí, aun los más pequeñitos abrieron su boca y hablaron cosas maravillosas; y las cosas que dijeron, se prohibió que hombre alguno las escribiera.
Y ahora bien, no puede escribirse en este libro ni la centésima parte de las cosas que Jesús verdaderamente enseñó al pueblo; pero he aquí, las planchas de Nefi contienen la mayor parte de las cosas que enseñó al pueblo. Y he escrito estas cosas, que son la menor parte de lo que enseñó al pueblo; y las he escrito con objeto de que nuevamente lleguen de los gentiles a este pueblo, según las palabras que Jesús ha hablado.
Y cuando hayan recibido esto, que conviene que obtengan primero para probar su fe, y si sucede que creen estas cosas, entonces les serán manifestadas las cosas mayores. Y si sucede que no creen estas cosas, entonces les serán retenidas las cosas mayores, para su condenación.
He aquí, estaba a punto de escribirlas, cuantas se grabaron sobre las planchas de Nefi, pero el Señor lo prohibió, diciendo:
Pondré a prueba la fe de mi pueblo.
Por lo que, yo, Mormón, escribo las cosas que el Señor me ha mandado. Y ahora yo, Mormón, concluyo mis palabras, y procedo a escribir las cosas que se me han mandado.
Y aconteció que los discípulos que Jesús había escogido empezaron desde entonces a bautizar y enseñar a cuantos venían a ellos; y cuantos se bautizaron en el nombre de Jesús fueron llenos del Espíritu Santo.
Y muchos de ellos vieron y oyeron cosas indecibles, que no es lícito escribir. Y enseñaron y se ministraron el uno al otro; y tenían todas las cosas en común, todo hombre obrando en justicia uno con otro. Y sucedió que hicieron todas las cosas, así como Jesús se lo había mandado. Y los que fueron bautizados en el nombre de Jesús, fueron llamados la iglesia de Cristo.