Ministerio Mesiánico

La voz de Cristo

3 Nephi 9:1–22

Se escucha una voz por toda la tierra; la voz se identifica como Jesucristo, anuncia que la destrucción de la tierra es resultado de su maldad, explica que la ley de Moisés se ha cumplido, e invita a todos a venir a Él.

Y sucedió que se oyó una voz entre todos los habitantes de la tierra, por toda la superficie de esta tierra, clamando:

3 Nephi 10:1–2

Después de que se escucha la voz, muchas horas pasan en silencio.

Y he aquí, aconteció que todos los habitantes de la tierra oyeron estas palabras, y fueron testigos de ello. Y después de estas palabras, hubo silencio en la tierra por el término de muchas horas; porque tan grande fue el asombro de los del pueblo, que cesaron de lamentarse y de gemir por la pérdida de sus parientes que habían perecido; de manera que hubo silencio en toda la tierra por el espacio de muchas horas.

3 Nephi 10:3–7

La voz de Cristo se escucha de nuevo, y Él se lamenta por el hecho de que Israel no se reuniría con Él.

Y aconteció que llegó de nuevo una voz al pueblo, y todo el pueblo oyó y dio testimonio de ella, que decía:

3 Nephi 10:8

La gente llora y lamenta sus pérdidas.

Y sucedió que después que la gente hubo oído estas palabras, he aquí, empezaron a llorar y a gemir otra vez por la pérdida de sus parientes y amigos.

3 Nephi 10:9

Después de los tres días de oscuridad, la luz es vista nuevamente, y la terrible destrucción se detiene.

Y aconteció que así pasaron los tres días. Y era la mañana, y se disipó la obscuridad de sobre la faz de la tierra, y cesó la tierra de temblar, y dejaron de hendirse las rocas, y terminaron los espantosos gemidos, y se acabaron todos los sonidos tumultuosos.

3 Nephi 10:10

La tristeza de las personas se convierte en alegría cuando comienzan a adorar a Jesús.

Y se integró la tierra otra vez, y se afirmó; y cesaron los lamentos, y el llanto, y los gemidos de los que quedaron vivos; y su lloro se tornó en gozo, y sus lamentaciones en alabanzas y en acción de gracias al Señor Jesucristo, su Redentor.

3 Nephi 10:11–13

Aquellos que son perdonados son la parte más justa del pueblo.

Y hasta aquí se cumplieron las Escrituras que los profetas habían declarado. Y fue la parte más justa del pueblo la que se salvó, y fueron los que recibieron a los profetas y no los apedrearon; y fueron los que no habían vertido la sangre de los santos, los que no murieron. Y fueron preservados y no fueron hundidos y sepultados en la tierra; ni fueron ahogados en las profundidades del mar; ni fueron quemados por el fuego, ni murieron aplastados bajo algún peso; ni fueron arrebatados por el torbellino; ni fueron dominados por el vapor de humo y de obscuridad.