La tierra de Nefi

El ministerio de Jacob

Jacob 1:1–4

Nephi encarga a Jacob con las responsabilidades de llevar los registros.
Porque he aquí, aconteció que ya habían pasado cincuenta y cinco años desde que Lehi había salido de Jerusalén; por tanto, Nefi me dio a mí, Jacob, un mandato respecto de las planchas menores sobre las cuales estas cosas están grabadas. Y me dio a mí, Jacob, un mandato de que escribiera sobre estas planchas algunas de las cosas que considerara yo más preciosas; y que no tratara más que ligeramente la historia de este pueblo, llamado el pueblo de Nefi. Porque dijo que la historia de su pueblo debería grabarse sobre sus otras planchas, y que yo debía preservar estas planchas y transmitirlas a mi posteridad, de generación en generación. Y que si hubiese predicaciones que fuesen sagradas, o revelación que fuese grande, o profecías, yo debería grabar sus puntos principales sobre estas planchas, y tratar estas cosas cuanto me fuera posible, por causa de Cristo y por el bien de nuestro pueblo.

Jacob 1:5–8

Jacob trabaja arduamente para persuadir a la gente de creer en Jesus Christ.

Porque, por causa de la fe y el gran afán, verdaderamente se nos había hecho saber concerniente a nuestro pueblo y las cosas que le habían de sobrevenir. Y también tuvimos muchas revelaciones y el espíritu de mucha profecía; por tanto, sabíamos de Cristo y su reino, que había de venir. Por lo que trabajamos diligentemente entre los de nuestro pueblo, a fin de persuadirlos a venir a Cristo, y a participar de la bondad de Dios, para que entraran en su reposo, no fuera que de algún modo él jurase en su ira que no entrarían, como en la provocación en los días de tentación, cuando los hijos de Israel estaban en el desierto.

Por tanto, quisiera Dios que persuadiéramos a todos los hombres a no rebelarse contra Dios para provocarlo a ira, sino que todos los hombres creyeran en Cristo y contemplaran su muerte, y sufrieran su cruz, y soportaran la vergüenza del mundo; por tanto, yo, Jacob, tomo a mi cargo cumplir con el mandato de mi hermano Nefi.

Jacob 1:9–11

Nefi envejece, y se establece un sistema para nombrar a sus sucesores como rey.

Y Nefi empezaba a envejecer, y vio que pronto había de morir; por tanto, ungió a un hombre para que fuera rey y director de su pueblo, según los reinados de los reyes. Y como el pueblo amaba a Nefi en extremo, porque había sido para ellos un gran protector, pues había empuñado la espada de Labán en su defensa, y había trabajado toda su vida por su bienestar, por tanto, el pueblo quería conservar la memoria de su nombre, y a quienquiera que gobernara en su lugar, lo llamarían Nefi segundo, Nefi tercero, etcétera, según los reinados de los reyes; y así los llamó el pueblo, cualesquiera que fuesen sus nombres.

Jacob 1:12

Nefi muere.

Y aconteció que Nefi murió.

Jacob 1:15–16

Bajo el gobierno de su segundo rey, la gente se vuelve orgullosa y comienza a practicar la poligamia.

Y aconteció que el pueblo de Nefi, bajo el reinado del segundo rey, empezó a ser duro de corazón y a entregarse un tanto a prácticas inicuas, deseando tener muchas esposas y concubinas, a semejanza de David en la antigüedad, y también Salomón, su hijo. Sí, y también empezaron a buscar mucho oro y plata, y a ensalzarse un tanto en el orgullo.

Jacob 4:1–18

Jacob escribe a los futuros lectores de su registro.