Lehitas en Jerusalén y Arabia

Otro intento para obtener las planchas de bronce

1 Nefi 3:22–23

Según el plan, los hermanos pasan por su antigua casa, recogen los objetos de valor, y vuelven al hogar de Labán.

Y sucedió que descendimos a la tierra de nuestra herencia y recogimos nuestro oro, y nuestra plata y todos nuestros objetos preciosos. Y después de haber recogido estas cosas, volvimos a la casa de Labán.

1 Nefi 3:24

Le Muestran los objetos de valor y proponen un cambio por las planchas de bronce.

Y acaeció que entramos donde estaba Labán, y le pedimos que nos diera los anales que estaban grabados sobre las planchas de bronce, a cambio de los cuales le entregaríamos nuestro oro, y nuestra plata, y todas nuestras cosas preciosas.

1 Nefi 3:25

Labán coje los objetos de valor, echa a los hermanos afuera, y ordena sus muertes.

Y aconteció que cuando Labán vio nuestros bienes, y que eran grandes en extremo, él los codició; por lo que nos echó fuera y mandó a sus siervos que nos mataran, a fin de apoderarse de nuestros bienes.

1 Nefi 3:26–27

Los Hermanos, escapan de los hombres de Labán con vida, y se esconden en una cueva.

Sucedió, pues, que huimos delante de los siervos de Labán, y nos vimos obligados a abandonar nuestros bienes, que cayeron en manos de Labán. Y huimos al desierto sin que nos alcanzaran los siervos de Labán, y nos escondimos en la oquedad de una roca.

1 Nefi 3:28

Furioso por el fracaso del plan, Lamán y Lemuel comienzan a golpear a Sam y a Nefi con un palo.

Y aconteció que Lamán se irritó conmigo y también con mi padre; y lo mismo hizo Lemuel, porque se dejó llevar por las palabras de Lamán. Por tanto, Lamán y Lemuel nos hablaron muchas palabras ásperas a nosotros, sus hermanos menores, y hasta nos golpearon con una vara.

1 Nefi 3:29–30

Durante la agresión, un ángel aparece, reprende a Lamán y a Lemuel, y promete que la gracia divina les ayudará en su próximo intento de obtener las planchas de bronce.

Y sucedió que mientras nos golpeaban con la vara, he aquí, vino un ángel del Señor y se puso ante ellos, y les habló, diciendo: ¿Por qué golpeáis a vuestro hermano menor con una vara? ¿No sabéis que el Señor lo ha escogido para ser gobernante sobre vosotros, y esto a causa de vuestras iniquidades? He aquí, subiréis de nuevo a Jerusalén y el Señor entregará a Labán en vuestras manos. Y luego que nos hubo hablado, el ángel se fue.

1 Nefi 3:31

Después de la aparición del ángel, Laman y Lemuel, al parecer indiferentes a la maravillosa promesa del ángel , expresan su escepticismo y cinismo.

Y después que el ángel hubo partido, Lamán y Lemuel empezaron otra vez a murmurar, diciendo: ¿Cómo es posible que el Señor entregue a Labán en nuestras manos? He aquí, es un hombre poderoso, y puede mandar a cincuenta, sí, y aun puede matar a cincuenta; luego, ¿por qué no a nosotros?