Moroni finaliza el Libro de Mormón

Logística de los ritos, ordenanzas, y procedimientos de la Iglesia

Moroni 2:1–3

Moroni escribe acerca de cómo Jesús dio a los apóstoles nefitas el poder para conferir el don del Espíritu Santo.

Las palabras de Cristo, las cuales habló a sus discípulos, los doce que había escogido, al imponerles las manos. Y los llamó por su nombre, diciendo:

Pediréis al Padre en mi nombre, con poderosa oración; y después que hayáis hecho esto, tendréis poder para que a aquel a quien impongáis las manos, le confiráis el Espíritu Santo; y en mi nombre lo conferiréis, porque así lo hacen mis apóstoles.

Y Cristo les habló estas palabras al tiempo de su primera aparición; y la multitud no las oyó, mas los discípulos sí las oyeron; y sobre todos aquellos a los que impusieron las manos, descendió el Espíritu Santo.

Moroni 3:1–4

Moroni escribe sobre cómo los ancianos ordenan a los sacerdotes y maestros mediante la imposición de manos.

La forma en que los discípulos, que eran llamados los élderes de la iglesia, ordenaban presbíteros y maestros: Después de haber orado al Padre en el nombre de Cristo, les imponían las manos, y decían:

En el nombre de Jesucristo, te ordeno para que seas presbítero (o si fuera maestro, te ordeno para que seas maestro) para predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados, por medio de Jesucristo, mediante la perseverancia en la fe en su nombre hasta el fin. Amén.

Y de este modo ordenaban presbíteros y maestros, según los dones y llamamientos de Dios a los hombres; y los ordenaban por el poder del Espíritu Santo que había en ellos.

Moroni 4:1–3

Moroni escribe sobre cómo los ancianos y sacerdotes administran el pan sacramental.

La forma en que sus élderes y presbíteros administraban la carne y la sangre de Cristo a la iglesia; y las administraban de acuerdo con los mandamientos de Cristo; por tanto, sabemos que la manera es correcta; y el élder o el presbítero las administraba. Y se arrodillaban con la iglesia, y oraban al Padre en el nombre de Cristo, diciendo:

Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

Moroni 5:1–2

Moroni escribe sobre cómo los ancianos y sacerdotes administran el vino sacramental.

La manera de administrar el vino. He aquí, tomaban la copa y decían:

Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este vino para las almas de todos los que lo beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

Moroni 6:1–3

Las personas son bautizadas si tienen un corazón quebrantado, un espíritu contrito y la disposición de tomar sobre ellos el nombre de Cristo.

Y ahora hablo concerniente al bautismo. He aquí, eran bautizados élderes, presbíteros y maestros; y no eran bautizados a menos que dieran frutos apropiados para manifestar que eran dignos de ello.

Ni tampoco recibían a nadie para el bautismo, a menos que viniese con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, y testificase a la iglesia que verdaderamente se había arrepentido de todos sus pecados. Y a nadie recibían para el bautismo, a menos que tomara sobre sí el nombre de Cristo, teniendo la determinación de servirle hasta el fin.

Moroni 6:4

Los nombres de las personas bautizadas se registran, y, confiando en los méritos de Cristo, son limpiados por el poder del Espíritu Santo.

Y después que habían sido recibidos por el bautismo, y el poder del Espíritu Santo había obrado en ellos y los había purificado, eran contados entre los del pueblo de la iglesia de Cristo; y se inscribían sus nombres, a fin de que se hiciese memoria de ellos y fuesen nutridos por la buena palabra de Dios, para guardarlos en la vía correcta, para conservarlos continuamente atentos a orar, confiando solamente en los méritos de Cristo, que era el autor y perfeccionador de su fe.

Moroni 6:5–6

La iglesia se reúne regularmente para orar, ayunar, participar del pan y del vino, y hablar sobre el bienestar de sus almas.

Y la iglesia se reunía a menudo para ayunar y orar, y para hablar unos con otros concerniente al bienestar de sus almas. Y se reunían con frecuencia para participar del pan y vino, en memoria del Señor Jesús.

Moroni 6:7–8

Los miembros de la iglesia que se arrepienten son perdonados.

Y se esforzaban estrictamente por que no hubiese iniquidad entre ellos; y a quienes hallaban que habían cometido iniquidad, y eran condenados ante los élderes por tres testigos de la iglesia, y si no se arrepentían ni confesaban, sus nombres eran borrados, y no eran contados entre el pueblo de Cristo. Mas cuantas veces se arrepentían y pedían perdón, con verdadera intención, se les perdonaba.

Moroni 6:9

Las reuniones se llevan a cabo por el poder del Espíritu Santo.

Y los de la iglesia dirigían sus reuniones de acuerdo con las manifestaciones del Espíritu, y por el poder del Espíritu Santo; porque conforme los guiaba el poder del Espíritu Santo, bien fuese predicar, o exhortar, orar, suplicar o cantar, así se hacía.