Moroni finaliza el Libro de Mormón

Reflexiones de Moroni sobre la Nueva Jerusalén

Ether 13:1–3

Mientras Moroni escribe sobre el rechazo del Prophet, él reitera las condiciones de la Promised Land, y menciona que el “Nuevo Jerusalén” será construido allí.

Y ahora yo, Moroni, procedo a concluir mi relato concerniente a la destrucción del pueblo del cual he estado escribiendo. Pues he aquí, rechazaron todas las palabras de Éter; porque él verdaderamente les habló de todas las cosas, desde el principio del hombre; y de que después que se hubieron retirado las aguas de la superficie de esta tierra, llegó a ser una tierra escogida sobre todas las demás, una tierra escogida del Señor; por tanto, el Señor quiere que lo sirvan a él todos los hombres que habiten sobre la faz de ella; y de que era el sitio de la Nueva Jerusalén que descendería del cielo, y el santo santuario del Señor.

Ether 13:4–6

Éter vio los días de Cristo, la reconstrucción de Jerusalén, y el establecimiento de Sión.

He aquí, Éter vio los días de Cristo, y habló de una Nueva Jerusalén sobre esta tierra. Y habló también concerniente a la casa de Israel, y la Jerusalén de donde Lehi habría de venir —que después que fuese destruida, sería reconstruida, una ciudad santa para el Señor; por tanto, no podría ser una nueva Jerusalén, porque ya había existido en la antigüedad; pero sería reconstruida, y llegaría a ser una ciudad santa del Señor; y sería edificada para la casa de Israel— y que sobre esta tierra se edificaría una Nueva Jerusalén para el resto de la posteridad de José, para lo cual ha habido un símbolo.

Ether 13:7

El Señor es misericordioso con el remanente de la descendencia de José.

Porque así como José llevó a su padre a la tierra de Egipto, de modo que allí murió, el Señor consiguientemente sacó a un resto de la descendencia de José de la tierra de Jerusalén, para ser misericordioso con la posteridad de José, a fin de que no pereciera, tal como fue misericordioso con el padre de José para que no pereciera.

Ether 13:8–10

La casa de José serán los herederos del Nueva Jerusalén, que se llenará de una comunidad Sionista de seguidores de Cristo.

De manera que el resto de los de la casa de José se establecerán sobre esta tierra, y será la tierra de su herencia; y levantarán una ciudad santa para el Señor, semejante a la Jerusalén antigua; y no serán confundidos más, hasta que llegue el fin, cuando la tierra deje de ser.

Y habrá un cielo nuevo, y una tierra nueva; y serán semejantes a los antiguos, salvo que los antiguos habrán dejado de ser, y todas las cosas se habrán vuelto nuevas.

Y entonces viene la Nueva Jerusalén; y benditos son los que moren en ella, porque son aquellos cuyos vestidos son hechos blancos mediante la sangre del Cordero; y son ellos los que están contados entre el resto de los de la posteridad de José, que eran de la casa de Israel.

Ether 13:11–13

Los de la Vieja Jerusalén también serán bendecidos, aceptarán a Cristo, y serán partícipes del pacto con Cristo.

Y entonces viene también la antigua Jerusalén; y benditos son sus habitantes, porque han sido lavados en la sangre del Cordero; y son los que fueron esparcidos y recogidos de las cuatro partes de la tierra y de los países del norte, y participan del cumplimiento del convenio que Dios hizo con Abraham, su padre. Y cuando sucedan estas cosas, se cumplirá la Escritura que dice:

Hay quienes fueron los primeros, que serán los postreros;
y quienes fueron los postreros, que serán los primeros.

Y estaba a punto de escribir más, pero me está prohibido; pero grandes y maravillosas fueron las profecías de Éter; mas los del pueblo lo tuvieron en poco y lo echaron fuera; y él se ocultaba en el hueco de una roca durante el día, y salía de noche para ver las cosas que sobrevendrían al pueblo.