Moroni finaliza el Libro de Mormón

La Visión de Moroni de la salida a luz del Libro de Mormón

Mormon 8:23–25

Busquen las profecías de Isaías—las palabras del pasado resurgirán, dando a conocer las obras de Dios.

Escudriñad las profecías de Isaías. He aquí, no puedo escribirlas. Sí, he aquí, os digo que aquellos santos que me han precedido, que han poseído esta tierra, clamarán, sí, desde el polvo clamarán al Señor; y así como vive el Señor, se acordará del convenio que ha hecho con ellos. Y él conoce sus oraciones, que se hicieron a favor de sus hermanos. Y él conoce su fe, porque en su nombre pudieron mover montañas; y en su nombre pudieron hacer que temblara la tierra; y por el poder de su palabra hicieron que se derribaran las prisiones; sí, ni aun el horno ardiente pudo dañarlos, ni las bestias salvajes, ni las serpientes venenosas, por motivo del poder de su palabra. Y he aquí, sus oraciones también fueron a favor de aquel a quien el Señor habría de conceder sacar a luz estas cosas.

Mormon 8:26

La fe asegura la ocurrencia de milagros.

Y no es menester que nadie diga que no saldrán, pues ciertamente saldrán, porque el Señor lo ha dicho; porque de la tierra han de salir, por mano del Señor, y nadie puede impedirlo; y sucederá en una época en que se dirá que ya no existen los milagros; y será como si alguien hablase de entre los muertos.

Mormon 8:27

El Libro de Mormón saldrá a la luz el día en que la sangre de los santos clamará al Señor.

Y sucederá en un día en que la sangre de los santos clamará al Señor, por motivo de las combinaciones secretas y las obras de obscuridad.

Mormon 8:28

Llegará cuando el poder de Dios sea negado, en un tiempo de corrupción religiosa.

Sí, sucederá en un día en que se negará el poder de Dios; y las iglesias se habrán corrompido y ensalzado en el orgullo de sus corazones; sí, en un día en que los directores y maestros de las iglesias se envanecerán con el orgullo de sus corazones, hasta el grado de envidiar a aquellos que pertenecen a sus iglesias.

Mormon 8:29–30

Llegará en un tiempo de guerra y calamidad.

Sí, sucederá en un día en que se oirá de fuegos, y tempestades, y vapores de humo en países extranjeros; y también se oirá de guerras, rumores de guerras y terremotos en diversos lugares.

Mormon 8:31

Vendrá en un tiempo de contaminación y corrupción, cuando se hayan perdido las morales y valores.

Sí, sucederá en un día en que habrá grandes contaminaciones sobre la superficie de la tierra: habrá asesinatos, y robos, y mentiras, y engaños, y fornicaciones, y toda clase de abominaciones; cuando habrá muchos que dirán: Haz esto, o haz aquello, y no importa, porque en el postrer día el Señor sostendrá al que tal hiciere. Pero, ¡ay de tales, porque se hallan en la hiel de amargura y en los lazos de la iniquidad!

Mormon 8:32–33

Llegará un tiempo en que las iglesias ofrecerán el perdón a cambio de dinero.

Sí, sucederá en un día en que se habrán establecido iglesias que dirán:

Venid a mí, y por vuestro dinero seréis perdonados de vuestros pecados.

¡Oh pueblo inicuo, y perverso, y obstinado! ¿Por qué os habéis establecido iglesias para obtener lucro? ¿Por qué habéis tergiversado la santa palabra de Dios, para traer la condenación sobre vuestras almas?

He aquí, examinad las revelaciones de Dios; pues, he aquí, llegará el tiempo, en aquel día, en que se cumplirán todas estas cosas.

Mormon 8:34–35

Moroni ve el tiempo y a las personas entre quienes el Libro de Mormón saldrá a la luz—les habla como si él estuviera presente.

He aquí, el Señor me ha mostrado cosas grandes y maravillosas concernientes a lo que se realizará en breve, en ese día en que aparezcan estas cosas entre vosotros.

He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes, y sin embargo, no lo estáis. Pero he aquí, Jesucristo me os ha mostrado, y conozco vuestras obras.

Mormon 8:36–37

Moroni ve el orgullo y la corrupción de aquellos entre quienes se manifestará el Libro de Mormón.

Y sé que andáis según el orgullo de vuestros corazones; y no hay sino unos pocos que no se envanecen por el orgullo de sus corazones, al grado de vestir ropas suntuosas, y de llegar a la envidia, las contiendas, la malicia y las persecuciones, y toda clase de iniquidades; y vuestras iglesias, sí, sin excepción, se han contaminado a causa del orgullo de vuestros corazones. Porque he aquí, amáis el dinero, y vuestros bienes, y vuestros costosos vestidos, y el adorno de vuestras iglesias, más de lo que amáis a los pobres y los necesitados, los enfermos y los afligidos.

Mormon 8:38–40

Moroni condena la hipocresía y corrupción de los malvados, especialmente aquellos que han contaminado la iglesia de Dios.

¡Oh vosotros, corruptos, vosotros, hipócritas, vosotros, maestros, que os vendéis por lo que se corrompe!
¿Por qué habéis mancillado la santa iglesia de Dios?

¿Por qué os avergonzáis de tomar sobre vosotros el nombre de Cristo?
¿Por qué no consideráis que es mayor el valor de una felicidad sin fin que esa miseria que jamás termina?

¿Es acaso por motivo de la alabanza del mundo?
¿Por qué os adornáis con lo que no tiene vida, y sin embargo, permitís que el hambriento, y el necesitado,
y el desnudo, y el enfermo, y el afligido pasen a vuestro lado, sin hacerles caso?

Sí, ¿por qué formáis vuestras abominaciones secretas para obtener lucro,
y dais lugar a que las viudas y también los huérfanos lloren ante el Señor,
y también que la sangre de sus padres y sus maridos clame al Señor, desde el suelo, venganza sobre vuestra cabeza?

Mormon 8:41

Moroni da una advertencia clara de que la maldad será vengada.

He aquí, la espada de la venganza se cierne sobre vosotros; y pronto viene el día en que él vengará la sangre de los santos en vosotros, porque no soportará más sus clamores.