La predicación y profecías de Nefi

El Poder y la Predicación de Nefi

Helaman 10:2–11

Mientras Nephi camina hacia su casa, escucha la voz de Dios; Dios lo bendice, le da el poder de sellar tanto en la tierra como en el cielo, y le concede acceso completo al poder divino.

Y sucedió que Nefi se dirigió hacia su propia casa, meditando sobre las cosas que le había manifestado el Señor. Y acaeció que mientras así meditaba —hallándose muy desanimado por motivo de la perversidad de los nefitas, sus secretas obras de tinieblas, y sus asesinatos, y sus robos, y toda clase de iniquidades— sucedió que mientras meditaba de esta manera en su corazón, he aquí, llegó a él una voz, diciendo:

Helaman 10:12–13

Nefi decide no regresar a su hogar, sino predicar a la gente y advertirles que serán destruidos si no se arrepienten, pero la mayoría de las personas aún así no creen.

Y he aquí, sucedió que cuando el Señor hubo hablado estas palabras a Nefi, este se detuvo y no llegó a su propia casa, sino que se volvió a las multitudes que se hallaban esparcidas sobre la superficie de la tierra y empezó a declararles la palabra del Señor que se le había hablado concerniente a su destrucción, si no se arrepentían. Y he aquí, a pesar del gran milagro que Nefi había efectuado en hacerles saber tocante a la muerte del juez superior, endurecieron sus corazones y no escucharon las palabras del Señor.

Helaman 10:14

Nefi nuevamente enfatiza el sombrío futuro de la gente si no se arrepienten.

Por tanto, Nefi les declaró la palabra del Señor, diciendo:

“A menos que os arrepintáis, así dice el Señor,

seréis heridos aun hasta la destrucción.”

Helaman 10:15–16

La gente intenta atacar a Nephi, pero él es llevado lejos en espíritu antes de que puedan alcanzarlo.

Y aconteció que cuando Nefi les hubo declarado la palabra, he aquí, aun así endurecieron sus corazones, y no quisieron escuchar sus palabras; por tanto, lo vituperaron y trataron de apoderarse de él para arrojarlo en la prisión. Mas he aquí, el poder de Dios fue con él; y no pudieron apoderarse de él para encarcelarlo, porque el Espíritu lo arrebató y lo llevó de entre ellos.

Helaman 10:17–19

Nephi viaja de un grupo a otro, continuamente enseñando y predicando la palabra de Dios.

Y sucedió que así fue en el Espíritu, de multitud en multitud, declarando la palabra de Dios, hasta que se la hubo declarado a todos ellos, o sea, la hubo mandado entre todo el pueblo. Y aconteció que no quisieron escuchar sus palabras; y comenzó a haber disensiones, de tal modo que hubo división entre ellos y empezaron a matarse unos a otros con la espada. Y así concluyó el año setenta y uno del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.