No obstante, los jueces hicieron que Nefi fuese aprehendido y atado y llevado ante la multitud; y empezaron a interrogarlo de diferentes maneras, a fin de hacerle contradecirse para condenarlo a muerte;
y le dijeron:
“Tú eres cómplice; ¿quién es el hombre que ha cometido este asesinato? Dínoslo, y reconoce tu delito; he aquí este dinero, y además, te perdonaremos la vida, si nos lo haces saber y admites el pacto que has hecho con él.”
Pero Nefi les dijo: ¡Oh insensatos, incircuncisos de corazón, pueblo ciego y duro de cerviz! ¿Sabéis cuánto tiempo el Señor vuestro Dios os permitirá que continuéis en vuestro estado pecaminoso?
Y aconteció que fueron e hicieron de acuerdo con lo que Nefi les había dicho. Y he aquí, las palabras que él había dicho resultaron ciertas; pues según las palabras, Seántum negó; y también según las palabras, él confesó. Y fue traído para comprobar que él era el verdadero asesino, de modo que dieron su libertad a los cinco, lo mismo que a Nefi.
Y hubo algunos de los nefitas que creyeron en las palabras de Nefi; y hubo también algunos que creyeron por causa del testimonio de los cinco, porque estos se habían convertido mientras estuvieron en la prisión. Y hubo algunos de los del pueblo que dijeron que Nefi era profeta. Y hubo otros que dijeron: He aquí, es un dios; porque si no fuera un dios, no podría saber de todas las cosas; pues he aquí, nos ha declarado los pensamientos de nuestros corazones, y también nos ha dicho cosas; y aun ha traído a nuestro conocimiento el verdadero asesino de nuestro juez superior.
Y aconteció que surgió una división entre el pueblo, de tal modo que se separaron, unos por un lado y otros por otro, y siguieron sus caminos, dejando a Nefi solo mientras se hallaba en medio de ellos.