Ahora bien, yo, Nefi, hablo algo con relación a las palabras que he escrito, palabras que fueron pronunciadas por boca de Isaías. Pues he aquí, Isaías habló muchas cosas que a muchos de los de mi pueblo les fue difícil comprender, porque no saben concerniente a la manera de profetizar entre los judíos. Porque yo, Nefi, no les he enseñado muchas cosas respecto de las costumbres de los judíos; porque sus obras fueron obras de tinieblas, y sus hechos fueron hechos de abominaciones. Por tanto, escribo a mi pueblo, a todos aquellos que en lo futuro reciban estas cosas que yo escribo, para que conozcan los juicios de Dios y sepan que vienen sobre todas las naciones, según la palabra que él ha declarado.
Por tanto, escuchad, oh pueblo mío, que sois de la casa de Israel, y dad oídos a mis palabras; pues aunque las palabras de Isaías no os son claras a vosotros, sin embargo, son claras para todos aquellos que son llenos del espíritu de profecía.
Pero os declaro una profecía, de acuerdo con el espíritu que hay en mí; por tanto, profetizaré según la claridad que en mí ha habido desde la ocasión en que salí de Jerusalén con mi padre; porque, he aquí, mi alma se deleita en la claridad para con mi pueblo, a fin de que aprenda.
Sí, y mi alma se deleita en las palabras de Isaías, porque salí de Jerusalén, y mis ojos han visto las cosas de los judíos, y sé que ellos entienden las cosas de los profetas, y no hay ningún otro pueblo que entienda, como ellos, las cosas que fueron pronunciadas a los judíos, salvo que sean instruidos conforme a la manera de las cosas de los judíos.
Mas he aquí, yo, Nefi, no he enseñado a mis hijos conforme a la manera de los judíos; pero yo mismo he morado en Jerusalén, por lo que sé acerca de las regiones circunvecinas; y he mencionado a mis hijos acerca de los juicios de Dios que han acontecido entre los judíos, de acuerdo con todo lo que Isaías ha hablado, y no lo escribo.
Mas, he aquí, procedo con mi propia profecía, de acuerdo con mi claridad, en la que sé que nadie puede errar; sin embargo, en los días en que se cumplan las profecías de Isaías, en la época que se realicen, los hombres sabrán de seguro.
Por tanto, son de valor a los hijos de los hombres; y a los que suponen que no lo son, yo hablaré más particularmente, y limitaré mis palabras a mi propio pueblo; porque sé que serán de gran valor para ellos en los postreros días, porque entonces las entenderán; por consiguiente, es para su bien que las he escrito.