La Alegoría del Olivo

Decaimiento adicional

Jacob 5:29

Después de un largo tiempo, el amo y el siervo regresan a la viña.

Y aconteció que había pasado mucho tiempo, y el Señor de la viña dijo a su siervo:

“Ven, descendamos a la viña para que trabajemos de nuevo en ella. Porque he aquí, se acerca el tiempo, y el fin viene pronto; por tanto, debo guardar fruto para la estación, para mí mismo.”

Jacob 5:30

Ellos observan que el árbol al cual se han injertado las ramas silvestres ha producido mucho fruto.

Y sucedió que el Señor de la viña y el siervo descendieron a la viña; y llegaron al árbol cuyas ramas naturales habían sido arrancadas, y se habían injertado las ramas silvestres en su lugar; y he aquí, estaba cargado de toda clase de fruto.

Jacob 5:31–32

El amo prueba la fruta y declara que sabe mal.

Y aconteció que el Señor de la viña probó el fruto, cada clase según su número. Y el Señor de la viña dijo: He aquí, por largo tiempo hemos nutrido este árbol, y he guardado para mí mucho fruto, para la estación. Pero he aquí, esta vez ha producido mucho fruto, y no hay ninguno que sea bueno. Y he aquí, hay toda clase de fruto malo; y no obstante todo nuestro trabajo, de nada me sirve; y me aflige ahora que tenga que perder este árbol.

Jacob 5:33

El amo se pregunta qué puede hacer para que produzca buen fruto.

Y el Señor de la viña dijo al siervo:

¿Qué haremos por el árbol, para que de nuevo pueda yo preservar buen fruto de él para mí mismo?

Jacob 5:34

El servidor señala que las ramas silvestres ayudaron a las raíces.

Y el siervo dijo a su amo:

He aquí, a causa de que injertaste las ramas del olivo silvestre, estas han nutrido sus raíces, de modo que están vivas y no han perecido; por tanto, ves que están buenas todavía.

Jacob 5:35–37

El maestro dice que unas buenas raíces no sirven de nada si al final no producen buen fruto.

Y aconteció que el Señor de la viña dijo a su siervo:

“Ningún provecho me deja el árbol, y sus raíces no me benefician nada, en tanto que produzca mal fruto. No obstante, sé que las raíces son buenas; y para mi propio fin las he preservado; y a causa de su mucha fuerza, hasta aquí han producido buen fruto de las ramas silvestres. Mas he aquí, las ramas silvestres han crecido y han sobrepujado a sus raíces; y debido a que las ramas silvestres han sobrepujado a las raíces, ha producido mucho fruto malo; y porque ha producido tanto fruto malo, ves que ya empieza a perecer; y pronto llegará a la madurez para ser echado al fuego, a menos que algo hagamos para preservarlo.”

Jacob 5:38

El amo sugiere ir a otras partes del viñedo para probar el fruto.

Y aconteció que el Señor de la viña dijo a su siervo:

Descendamos a los parajes más bajos de la viña, y veamos si las ramas naturales han producido también mal fruto.

Jacob 5:39–40

Descubren que toda la viña está corrompida y produce frutos de sabor desagradable.

Y aconteció que descendieron a los parajes más bajos de la viña. Y ocurrió que vieron que el fruto de las ramas naturales se había corrompido también; sí, el primero, y el segundo, y el último también; y todos se habían corrompido. Y el fruto silvestre del último había sobrepujado a esa parte del árbol que produjo buen fruto, de tal modo que la rama se había marchitado y secado.

Jacob 5:41–47

El amo, llorando amargamente, se pregunta qué más podría haber hecho por su viña, y lamenta la corrupción.

Y aconteció que el Señor de la viña lloró, y dijo al siervo:

¿Qué más pude haber hecho por mi viña? He aquí, yo sabía que todo el fruto de la viña, exceptuando estos, se había corrompido. Y ahora estos, que en un tiempo habían producido buen fruto, se han corrompido también; y ahora todos los árboles de mi viña para nada sirven sino para ser cortados y echados en el fuego. Y he aquí que este último, cuya rama se ha marchitado, lo planté en un terreno fértil; sí, el que para mí era el más escogido de todos los demás parajes de mi viña.

Y tú viste que también derribé lo que obstruía este pedazo de tierra, a fin de que yo pudiera plantar este árbol en su lugar. Y viste que parte de él produjo buen fruto, y parte de él dio fruto silvestre; y porque no le arranqué sus ramas y las eché al fuego, he aquí, han sobrepujado a la rama buena de modo que esta se ha secado. Y ahora bien, he aquí, no obstante todo el cuidado que hemos dado a mi viña, sus árboles se han corrompido, de modo que no dan buen fruto; y yo había esperado preservar a estos, a fin de haber guardado su fruto para la estación, para mí mismo. Mas he aquí, se han vuelto como el olivo silvestre, y no valen nada sino para ser cortados y echados al fuego; y me aflige que tenga que perderlos. ¿Pero qué más pude yo haber hecho en mi viña? ¿He relajado mi mano de modo que no la he nutrido? No, la he nutrido y cavado alrededor; la he podado y abonado; y he extendido la mano casi todo el día, y el fin se acerca.

Y me aflige que tenga que talar todos los árboles de mi viña, y echarlos en el fuego para que sean quemados. ¿Quién es el que ha corrompido mi viña?

Jacob 5:48

El siervo postula que la causa de la corrupción es el desequilibrio entre las raíces y las ramas.

Y acaeció que el siervo dijo a su amo: ¿No será la altura de tu viña? ¿No habrán sobrepujado sus ramas a las raíces que son buenas? Y a causa de que las ramas han sobrepujado a sus raíces, he aquí que aquellas crecieron más aprisa que la fuerza de las raíces, tomando fuerza para sí mismas. He aquí, digo: ¿No será esta la causa de la corrupción de los árboles de tu viña?