Porque si no fuera por la redención que ha hecho por su pueblo, la cual fue preparada desde la fundación del mundo, os digo que de no haber sido por esto, todo el género humano habría perecido. Mas he aquí, las ligaduras de la muerte serán quebrantadas; y el Hijo reinará y tendrá poder sobre los muertos; por tanto, llevará a efecto la resurrección de los muertos.
Y viene una resurrección, sí, una primera resurrección; sí, una resurrección de aquellos que han existido, que existen y que existirán hasta la resurrección de Cristo, pues así será llamado él. Y la resurrección de todos los profetas, y todos aquellos que han creído en sus palabras, o sea, todos aquellos que han guardado los mandamientos de Dios, se realizará en la primera resurrección; por tanto, ellos son la primera resurrección. Estos son levantados para vivir con Dios, el cual los ha redimido; de modo que tienen vida eterna por medio de Cristo, el cual ha quebrantado las ataduras de la muerte.
Y estos son los que tienen parte en la primera resurrección; y estos son los que han muerto en su ignorancia, antes que Cristo viniese, no habiéndoseles declarado la salvación. Y así el Señor efectúa la restauración de estos; y participan en la primera resurrección, o sea, tienen vida eterna, habiéndolos redimido el Señor. Y los niños pequeños también tienen vida eterna.
Mas he aquí, temed y temblad ante Dios; porque tenéis razón para temblar; pues el Señor no redime a ninguno de los que se rebelan contra él, y mueren en sus pecados; sí, todos aquellos que han perecido en sus pecados desde el principio del mundo, que por su propia voluntad se han rebelado contra Dios, que han sabido los mandamientos de Dios, y no quisieron observarlos, estos son los que no tienen parte en la primera resurrección. Por tanto, ¿no deberíais temblar? Porque la salvación no viene a ninguno de estos, por cuanto el Señor no ha redimido a ninguno de los tales; ni tampoco puede redimirlos; porque el Señor no puede contradecirse a sí mismo; pues no puede negar a la justicia cuando esta reclama lo suyo.