Y ahora os digo: ¿Quién declarará su generación? He aquí, os digo que cuando su alma haya sido tornada en ofrenda por el pecado, él verá su posteridad. Y ahora, ¿qué decís vosotros? ¿Quién será su posteridad?
He aquí, os digo que quien ha oído las palabras de los profetas, sí, todos los santos profetas que han profetizado concerniente a la venida del Señor, os digo que todos aquellos que han escuchado sus palabras y creído que el Señor redimirá a su pueblo, y han esperado anhelosamente ese día para la remisión de sus pecados, os digo que estos son su posteridad, o sea, son los herederos del reino de Dios.
Porque estos son aquellos cuyos pecados él ha tomado sobre sí; estos son aquellos por quienes ha muerto, para redimirlos de sus transgresiones. Y bien, ¿no son ellos su posteridad? Sí, ¿y no lo son los profetas, todo aquel que ha abierto su boca para profetizar, que no ha caído en transgresión, quiero decir, todos los santos profetas desde el principio del mundo? Os digo que ellos son su posteridad.
Y estos son los que han publicado la paz, los que han traído gratas nuevas del bien, los que han publicado la salvación y dicen a Sion:
¡Tu Dios reina!
Y, ¡oh cuán hermosos fueron sus pies sobre las montañas! Y más aún: ¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquellos que aún están publicando la paz! Y además: ¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquellos que en lo futuro publicarán la paz; sí, desde hoy en adelante y para siempre!
Y he aquí, os digo que esto no es todo. Porque, ¡cuán hermosos son sobre las montañas los pies de aquel que trae buenas nuevas, que es el fundador de la paz, sí, el Señor, que ha redimido a su pueblo; sí, aquel que ha concedido la salvación a su pueblo!