Y aconteció que había entre ellos un hombre que se llamaba Abinadí; y salió entre ellos y empezó a profetizar, diciendo:
He aquí, así dice el Señor, y así me ha mandado, diciendo: Ve y di a esta gente: Así dice el Señor: ¡Ay de los de este pueblo!, porque he visto sus abominaciones, y sus iniquidades, y sus fornicaciones, y a menos que se arrepientan, los visitaré con mi ira. Y a menos que se arrepientan y se vuelvan al Señor su Dios, he aquí, los entregaré en manos de sus enemigos; sí, y serán reducidos al cautiverio, y serán afligidos por mano de sus enemigos. Y sucederá que sabrán que yo soy el Señor su Dios, y que soy un Dios celoso, que visito las iniquidades de mi pueblo. Y acontecerá que a menos que este pueblo se arrepienta y se vuelva al Señor su Dios, será llevado al cautiverio; y nadie lo librará, salvo el Señor, el Dios Todopoderoso. Sí, y acontecerá que cuando ellos clamen a mí, seré lento en oír sus lamentos; sí, y permitiré que sus enemigos los aflijan. Y a menos que se arrepientan en cilicio y ceniza, y clamen fuertemente al Señor su Dios, no oiré sus ruegos ni los libraré de sus aflicciones; y así dice el Señor, y así me ha mandado.
Y acaeció que cuando les hubo hablado Abinadí estas palabras, se enojaron con él y trataron de quitarle la vida; mas el Señor lo libró de sus manos.
Ahora bien, cuando el rey Noé se hubo enterado de las palabras que Abinadí había hablado al pueblo, también se llenó de ira y dijo:
¿Quién es Abinadí, para que yo y mi pueblo seamos juzgados por él? O, ¿quién es el Señor para que traiga sobre mi pueblo tan grande aflicción? Os mando traer aquí a Abinadí para matarlo, porque él ha dicho estas cosas para incitar a los de mi pueblo a la ira unos con otros, y para suscitar contenciones entre los de mi pueblo; por tanto, lo mataré.
Y los ojos del pueblo se hallaban cegados; por tanto, endurecieron sus corazones contra las palabras de Abinadí, y trataron de apresarlo desde ese momento en adelante. Y el rey Noé endureció su corazón contra la palabra del Señor, y no se arrepintió de sus malas obras.