Y aconteció que después de dos años, Abinadí vino entre ellos disfrazado, de modo que no lo conocieron, y empezó a profetizar entre ellos, diciendo:
Así me ha mandado el Señor, diciendo: Abinadí, ve y profetiza a los de mi pueblo, porque han endurecido su corazón en contra de mis palabras; no se han arrepentido de sus malas obras; por lo tanto, los visitaré con mi ira; sí, con mi furiosa ira los visitaré en sus iniquidades y abominaciones. Sí, ¡ay de esta generación!
Y el Señor me dijo: Extiende tu mano y profetiza, diciendo: Así dice el Señor: Acontecerá que los de esta generación, a causa de sus iniquidades, serán llevados al cautiverio, y serán heridos en la mejilla; sí, y por los hombres serán impelidos y muertos; y los buitres del aire y los perros, sí, y los animales salvajes devorarán su carne. Y acontecerá que la vida del rey Noé se estimará igual que un vestido en un horno ardiente; porque sabrá que yo soy el Señor. Y acontecerá que heriré a este pueblo mío con penosas aflicciones; sí, con hambre y con pestilencia; y haré que aúllen todo el día. Sí, y haré que les aten cargas sobre sus espaldas; y serán arreados como mudos asnos. Y acontecerá que enviaré granizo entre ellos, y los herirá; y también serán heridos por el viento oriental; y los insectos también abrumarán sus tierras y devorarán su grano. Y serán heridos con gran pestilencia; y haré todo esto por motivo de sus iniquidades y sus abominaciones. Y acontecerá que, a menos que se arrepientan, los destruiré totalmente de sobre la faz de la tierra; sin embargo, dejarán tras sí un registro, y lo preservaré para otras naciones que poseerán la tierra; sí, esto haré para que yo revele las abominaciones de este pueblo a otras naciones. Y muchas cosas profetizó Abinadí contra este pueblo.
Y aconteció que se enojaron con él; y lo aprehendieron y lo llevaron atado ante el rey, y dijeron al rey:
He aquí, hemos traído ante ti a un hombre que ha profetizado el mal concerniente a tu pueblo, y dice que Dios lo destruirá. Y también profetiza lo malo en cuanto a tu vida, y dice que tu vida será semejante a un vestido en un horno ardiente. Y más aún, dice que serás como una caña; sí, como una caña seca del campo, la cual las bestias pisan y es hollada con los pies. Y además, dice que serás como la flor del cardo, que cuando está completamente madura, si el viento sopla, es arrastrada sobre la faz de la tierra; y afirma que el Señor lo ha declarado. Y dice que todo esto te sobrevendrá a menos que te arrepientas; y esto a causa de tus iniquidades.
Y ahora bien, oh rey, ¿qué gran mal has hecho, o qué grandes pecados ha cometido tu pueblo para que Dios nos condene, o este hombre nos juzgue? Y he aquí, oh rey, nos hallamos sin culpa, y tú, oh rey, no has pecado; por lo tanto, este hombre ha mentido concerniente a ti, y ha profetizado en vano. Y he aquí, somos fuertes; no caeremos en la esclavitud ni seremos llevados cautivos por nuestros enemigos; sí, y tú has prosperado en la tierra, y también has de prosperar. Mira, aquí está el hombre; lo entregamos en tus manos; puedes hacer con él lo que bien te parezca.
Y sucedió que el rey Noé hizo que fuese encarcelado Abinadí; y dio órdenes de que se convocara a los sacerdotes, para reunirse en concilio con ellos sobre lo que debía hacer con él.