Ahora bien, el pueblo de Limhi se conservaba unido en un cuerpo hasta donde le era posible; y aseguraron sus granos y sus rebaños; y el rey mismo no arriesgaba su persona fuera de los muros de la ciudad sin llevar a sus guardias consigo, temiendo caer de una u otra manera en manos de los lamanitas.
E hizo que su pueblo vigilara la tierra circunvecina, por si acaso de alguna manera podían aprehender a aquellos sacerdotes que habían huido al desierto, quienes habían raptado a las hijas de los lamanitas, y quienes habían hecho caer sobre ellos tan grande destrucción. Pues deseaban aprehenderlos para castigarlos; porque habían entrado de noche en la tierra de Nefi, y se habían llevado su grano y muchas de sus cosas preciosas; por tanto, los estaban acechando.
Y el rey, hallándose fuera de las puertas de la ciudad con sus guardias, descubrió a Ammón y a sus hermanos;
Y he aquí que dieron con el rey del pueblo que vivía en la tierra de Nefi y en la tierra de Shilom; y los rodeó la guardia del rey, y fueron apresados y atados y encarcelados.
...y suponiendo que eran los sacerdotes de Noé, hizo que fueran aprehendidos, atados y echados en la cárcel. Y si hubieran sido los sacerdotes de Noé, los habría mandado matar. Mas cuando supo que no lo eran, sino que más bien eran sus hermanos, y que estos habían venido de la tierra de Zarahemla, se llenó de un gozo inmenso.
Y ocurrió que después de haber estado en la cárcel dos días, los llevaron otra vez delante del rey, y les soltaron las ligaduras; y estaban ante el rey, y se les permitió, o más bien, se les mandó que respondieran a las preguntas que él les hiciera. Y les dijo:
He aquí, yo soy Limhi hijo de Noé, que fue hijo de Zeniff, quien salió de la tierra de Zarahemla para heredar esta tierra que era la tierra de sus padres, y el cual fue hecho rey por la voz del pueblo. Y ahora deseo saber la razón por la cual os habéis atrevido a aproximaros a los muros de la ciudad, cuando yo mismo me hallaba fuera de la puerta con mis guardias. Y por este motivo he permitido que fueseis preservados, para que yo pudiera interrogaros, pues de otro modo, habría hecho que mis guardias os ejecutaran. Os es permitido hablar.
Y ahora bien, cuando Ammón vio que le era permitido hablar, fue y se inclinó ante el rey; y, levantándose otra vez, dijo:
¡Oh rey!, estoy muy agradecido ante Dios hoy día por estar vivo aún, y porque se me permite hablar; y trataré de hablar osadamente; porque estoy seguro de que si me hubieses conocido, no habrías permitido que me pusieran estas ligaduras. Pues soy Ammón, descendiente de Zarahemla, y he subido desde la tierra de Zarahemla para indagar tocante a nuestros hermanos que Zeniff trajo de aquella tierra.
Y ocurrió que luego que hubo oído las palabras de Ammón, Limhi se alegró en extremo, y dijo:
Ahora sé de seguro que mis hermanos que se hallaban en la tierra de Zarahemla viven aún. Y ahora me regocijaré, y mañana haré que mi pueblo se regocije también.
Y ahora bien, el rey Limhi mandó a sus guardias que no volvieran a atar a Ammón ni a sus hermanos, sino hizo que fueran al collado que se hallaba al norte de Shilom, y trajeran a sus hermanos a la ciudad para que comieran, bebieran y descansaran de los trabajos de su viaje; porque habían padecido muchas cosas; habían padecido hambre, sed y fatiga.
Porque he aquí, nos hallamos bajo el yugo de los lamanitas, y se nos ha impuesto un tributo gravoso de soportar. Y he aquí, nuestros hermanos ahora nos librarán de nuestro cautiverio, o sea, de las manos de los lamanitas, y seremos sus esclavos; porque es mejor ser esclavos de los nefitas que pagar tributo al rey de los lamanitas.