No obstante, después de andar errantes por el desierto muchos días, plantamos nuestras tiendas en el lugar en que nuestros hermanos habían perecido, el cual se hallaba cerca de la tierra de nuestros padres. Y aconteció que con cuatro de mis hombres entré otra vez en la ciudad hasta donde estaba el rey, a fin de conocer su disposición, y saber si podía ir con mi pueblo y poseer la tierra en paz.
Y entré a ver al rey, el cual hizo pacto conmigo para que yo poseyera la tierra de Lehi-Nefi y la tierra de Shilom. Y también mandó que su gente saliera de esa tierra; y yo y mi pueblo entramos en ella a fin de poseerla.
Ahora bien, fue por la astucia y artimaña del rey Lamán, para reducir a mi pueblo a la servidumbre, que él cedió la tierra para que la poseyéramos nosotros.