Y ahora bien, aconteció que al día siguiente, el rey Limhi envió una proclamación a todos los de su pueblo, a fin de que se congregasen en el templo para oír las palabras que él les iba a hablar.
Y acaeció que cuando se hubieron congregado, les habló de este modo, diciendo: ¡Oh pueblo mío, levantad vuestras cabezas y consolaos!, porque he aquí, el tiempo está próximo, o no está muy lejano, cuando ya no estaremos sujetos a nuestros enemigos a pesar de que nuestras muchas luchas han sido en vano; sin embargo, creo que todavía queda por hacer una lucha eficaz.
Y aconteció que después que el rey Limhi hubo acabado de hablar a su pueblo, porque les dijo muchas cosas, y solo algunas de ellas he escrito en este libro, él relató a su pueblo todo lo concerniente a sus hermanos que se hallaban en la tierra de Zarahemla.
E hizo que Ammón se presentara ante la multitud, y le refiriese todo cuanto había sucedido a sus hermanos desde la época en que Zeniff partió de la tierra, hasta el tiempo en que él mismo vino de allí.
Y Ammón también les declaró las últimas palabras que el rey Benjamín les había enseñado, y las explicó al pueblo del rey Limhi para que entendieran todas las palabras que él habló.
Y sucedió que después de haber hecho todo esto, el rey Limhi despidió a la multitud e hizo que cada uno se volviera a su propia casa.