Korihor el Anti-Cristo

Las enseñanzas de Korihor en Zarahemla y Jersón

Alma 30:6

Un hombre llamado Korihor llega a Zarahemla y comienza a enseñar doctrinas anticristianas.

Pero sucedió que a fines del año decimoséptimo llegó un hombre a la tierra de Zarahemla, y era un anticristo, porque empezó a predicar al pueblo contra las profecías que habían declarado los profetas concernientes a la venida de Cristo.

Alma 30:7–11

No existían leyes que prohibieran la expresión de puntos de vista religiosos, incluso los disidentes.

Pues no había ley alguna contra la creencia de ningún hombre; porque era expresamente contrario a los mandamientos de Dios que hubiera una ley que colocara a los hombres en posición desigual. Porque así dicen las Escrituras: Escogeos hoy a quién sirváis. De modo que si un hombre deseaba servir a Dios, tenía el privilegio; o más bien, si creía en Dios, tenía el privilegio de servirlo; pero si no creía en él, no había ley que lo castigara. Mas si asesinaba, era castigado con la pena de muerte; y si robaba, también se le castigaba; y si hurtaba, también era castigado; y si cometía adulterio, era también castigado; sí, por todas estas iniquidades se le castigaba. Porque había una ley de que todos los hombres debían ser juzgados según sus delitos. Sin embargo, no había ninguna ley contra la creencia de un hombre; por tanto, era castigado solo por los delitos que hubiese cometido; por tanto, todos se hallaban en posición igual.

Alma 30:12–16

Korihor desafía la creencia de la gente en Cristo y la salvación y descarta sus doctrinas como tradiciones insensatas.

Y este anticristo, cuyo nombre era Korihor (y la ley no podía constreñirlo), empezó a predicar al pueblo que no habría ningún Cristo. Y de esta manera predicaba, diciendo:

¡Oh vosotros que estáis subyugados por una loca y vana esperanza! ¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras? ¿Por qué esperáis a un Cristo? Pues ningún hombre puede saber acerca de lo porvenir. He aquí, estas cosas que llamáis profecías, que decís que las transmiten los santos profetas, he aquí, no son más que insensatas tradiciones de vuestros padres. ¿Cómo sabéis que son ciertas? He aquí, no podéis saber de las cosas que no veis; por lo tanto, no podéis saber si habrá un Cristo. Miráis hacia lo futuro, y decís que veis la remisión de vuestros pecados. Mas he aquí, esto no es sino el efecto de una mente desvariada; y este trastorno mental resulta de las tradiciones de vuestros padres que os inducen a creer en cosas que no existen.

Alma 30:17

Korihor continúa enseñando que no hay expiación, no hay responsabilidad y que cada hombre vela por sí mismo.

Y muchas otras cosas parecidas les habló, diciéndoles que no se podía hacer ninguna expiación por los pecados de los hombres, sino que en esta vida a cada uno le tocaba de acuerdo con su habilidad; por tanto, todo hombre prosperaba según su genio, todo hombre conquistaba según su fuerza; y no era ningún crimen el que un hombre hiciese cosa cualquiera.

Alma 30:18

Muchas personas comienzan a seguir a Korihor y pierden sus inhibiciones después de escuchar que no había vida después de la muerte y, por lo tanto, no habría juicio.

Y así les predicaba, desviando el corazón de muchos, haciéndoles erguir sus cabezas en su iniquidad; sí, incitando a muchas mujeres, y también hombres, a cometer fornicaciones, diciéndoles que cuando moría el hombre, allí terminaba todo.

Alma 30:19

Korihor se traslada a la tierra de Jersón y comienza a predicar a los ammonitas.

Y este hombre fue también a la tierra de Jersón para predicar estas cosas entre los del pueblo de Ammón, que en un tiempo fueron el pueblo de los lamanitas.

Alma 30:20

Korihor se encuentra con Ammon, y es expulsado de Jersón.

Mas he aquí, estos fueron más prudentes que muchos de los nefitas, porque lo tomaron y lo ataron y lo llevaron ante Ammón, que era un sumo sacerdote de ese pueblo. Y sucedió que hizo que fuese echado de esa tierra.