Ahora bien, sucedió que en el primer año del gobierno de los jueces, que de allí en adelante continuó sobre el pueblo de Nefi, pues el rey Mosíah se había ido por la vía de toda la tierra, habiendo peleado la buena batalla, andando rectamente ante Dios, no dejando quien reinara en su lugar; sin embargo, había establecido leyes que el pueblo reconocía; por tanto, tenían la obligación de someterse a las leyes que él había formulado.
Y aconteció que en el primer año del gobierno de Alma en el asiento judicial, le llevaron un hombre para ser juzgado, un hombre de gran estatura y notable por su mucha fuerza.
... y se llamaba Nehor ...
Y este había andado entre el pueblo, predicándole lo que él decía ser la palabra de Dios, importunando a la iglesia, declarando que todo sacerdote y maestro debía hacerse popular; y que no debían trabajar con sus manos, sino que el pueblo debía sostenerlos.
Y también testificaba al pueblo que todo el género humano se salvaría en el postrer día, y que no tenían por qué temer ni temblar, sino que podían levantar la cabeza y regocijarse; porque el Señor había creado a todos los hombres, y también los había redimido a todos; y al fin todos los hombres tendrían vida eterna.
Y sucedió que tanto enseñó estas cosas, que muchos creyeron en sus palabras, y fueron tantos que comenzaron a sostenerlo y a darle dinero. Y empezó a envanecerse con el orgullo de su corazón, y a usar ropa muy lujosa; sí, y aun empezó a establecer una iglesia de acuerdo con lo que predicaba.
Y aconteció que yendo a predicar a los que creían en su palabra, dio con un hombre que pertenecía a la iglesia de Dios, sí, uno de sus maestros, y empezó a disputar vigorosamente con él, a fin de descarriar al pueblo de la iglesia; mas el hombre lo resistió, amonestándolo con las palabras de Dios. Y este hombre se llamaba Gedeón; y era el mismo que fue el instrumento en las manos de Dios para librar del cautiverio al pueblo de Limhi. Ahora bien, porque Gedeón lo resistió con las palabras de Dios, se encolerizó con Gedeón, y sacó su espada y empezó a darle golpes. Y Gedeón estaba ya muy entrado en años; por tanto, no pudo aguantar sus golpes, de modo que murió por la espada.
... le llevaron un hombre para ser juzgado, un hombre de gran estatura y notable por su mucha fuerza.
Y el pueblo de la iglesia aprehendió al hombre que lo mató, y fue llevado ante Alma para ser juzgado según los crímenes que había cometido. Y sucedió que compareció ante Alma y se defendió con mucha audacia.
Mas Alma le dijo: He aquí, esta es la primera vez que se ha introducido la superchería sacerdotal entre este pueblo. Y he aquí, no solo eres culpable de dicha superchería, sino que has tratado de imponerla por la espada; y si la superchería sacerdotal fuese impuesta sobre este pueblo, resultaría en su entera destrucción. Y tú has derramado la sangre de un hombre justo, sí, un hombre que ha hecho mucho bien entre este pueblo; y si te perdonásemos, su sangre vendría sobre nosotros por venganza. Por tanto, se te condena a morir, conforme a la ley que nos ha dado Mosíah, nuestro último rey, y la cual este pueblo ha reconocido; por tanto, este pueblo debe sujetarse a la ley.
Y aconteció que lo tomaron —y se llamaba Nehor— y lo llevaron a la cima del cerro Manti, y allí se le hizo admitir, o mejor dicho, admitió entre los cielos y la tierra, que lo que había enseñado al pueblo era contrario a la palabra de Dios; y allí padeció una muerte ignominiosa.