Y los lamanitas no volvieron a la guerra contra los nefitas hasta el año decimocuarto del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y así, durante tres años, el pueblo de Nefi gozó de continua paz en toda la tierra.
Y Alma y Amulek salieron a predicar el arrepentimiento al pueblo en sus templos, y en sus santuarios, y también en sus sinagogas, las cuales se habían construido a la manera de los judíos. Y comunicaban la palabra de Dios sin cesar a cuantos querían oírlos, y no hacían acepción de personas. Y así salieron Alma, Amulek y también muchos otros que habían sido elegidos para la obra, a predicar la palabra en todo el país.
Y se generalizó el establecimiento de la iglesia por toda la comarca, en toda la región circunvecina, entre todo el pueblo de los nefitas. Y no había desigualdad entre ellos; y el Señor derramó su Espíritu sobre toda la faz de la tierra a fin de preparar la mente de los hijos de los hombres, o sea, preparar sus corazones para recibir la palabra que se enseñaría entre ellos en el día de su venida, a fin de que no se endurecieran contra la palabra, para que no fuesen incrédulos y procediesen a la destrucción; sino que recibieran la palabra con gozo, y que, como rama, fuesen injertados en la verdadera vid para que entraran en el reposo del Señor su Dios.
Y los sacerdotes que salieron entre la gente predicaron contra toda mentira, y engaños, y envidias, y contiendas, y malicia y vituperios; y el hurto, el robo, el pillaje, el asesinato, la comisión de adulterio, y todo género de lujuria, proclamando que tales cosas no debían existir; declarando las cosas que pronto habían de acontecer; sí, proclamando la venida del Hijo de Dios, sus padecimientos y muerte, y también la resurrección de los muertos.
Y muchos del pueblo preguntaron acerca del lugar donde el Hijo de Dios había de venir; y se les enseñó que se aparecería a ellos después de su resurrección; y el pueblo oyó esto con gran gozo y alegría.
Y después que la iglesia quedó establecida por toda la tierra —habiéndose logrado la victoria sobre el diablo, y predicándose la palabra de Dios en su pureza en toda la tierra y derramando el Señor sus bendiciones sobre la gente— así terminó el año decimocuarto del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.