Zarahemla bajo el poder judicial

La Alianza Lamanita-Amalekita Ataca

Alma 3:20–21

Unos días después, los amlicitas y los lamanitas atacan de nuevo.

Aconteció, pues, que no muchos días después de la batalla que emprendieron en la tierra de Zarahemla los lamanitas y amlicitas, otro ejército lamanita vino sobre el pueblo de Nefi, en el mismo lugar donde el primer ejército se había batido con los amlicitas. Y sucedió que se envió un ejército para echarlos de su tierra.

Alma 3:22–23

Alma, herido en el combate anterior, no va, sino que envía un gran ejército Nefita.

Y el propio Alma, por estar afligido con una herida, no fue esta vez a la batalla contra los lamanitas, sino que envió contra ellos un numeroso ejército, el cual subió y mató a muchos de los lamanitas, y echó al resto de ellos fuera de las fronteras de su tierra.

Alma 3:23–24

Los lamanitas y los amlicitas son rechazados.

...el cual subió y mató a muchos de los lamanitas, y echó al resto de ellos fuera de las fronteras de su tierra. Y entonces volvieron otra vez y empezaron a establecer la paz en la tierra, sin ser molestados por sus enemigos durante algún tiempo.

Alma 3:25–27

Muchas personas encuentran su muerte y son enviadas al mundo eterno.

Ahora bien, todas estas cosas se hicieron, sí, todas estas guerras y contiendas comenzaron y terminaron en el quinto año del gobierno de los jueces. Y en un año millares y decenas de millares de almas fueron enviadas al mundo eterno, para recibir su recompensa conforme a sus obras, ya fuesen buenas o fuesen malas; para recibir felicidad eterna o miseria eterna, de acuerdo con el espíritu que quisieron obedecer, ya fuese un espíritu bueno, ya malo. Pues todo hombre recibe su salario de aquel a quien quiere obedecer, y esto según las palabras del espíritu de profecía; por tanto, sea hecho conforme a la verdad. Y así terminó el quinto año del gobierno de los jueces.