Y aconteció que mientras Alma iba viajando hacia el sur, de la tierra de Gedeón a la tierra de Manti, he aquí, para asombro suyo, encontró a los hijos de Mosíah que viajaban hacia la tierra de Zarahemla.
Y mientras Ammón viajaba por la tierra, sucedió que él y sus hermanos se encontraron con Alma en el lugar de que se ha hablado; y he aquí, fue un encuentro gozoso.
Estos hijos de Mosíah estaban con Alma en la ocasión en que el ángel se le apareció por primera vez; por tanto, Alma se alegró muchísimo de ver a sus hermanos; y lo que aumentó más su gozo fue que aún eran sus hermanos en el Señor; sí, y se habían fortalecido en el conocimiento de la verdad; porque eran hombres de sano entendimiento, y habían escudriñado diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios.
Mas esto no es todo; se habían dedicado a mucha oración y ayuno; por tanto, tenían el espíritu de profecía y el espíritu de revelación, y cuando enseñaban, lo hacían con poder y autoridad de Dios.
Y habían estado enseñando la palabra de Dios entre los lamanitas por el espacio de catorce años, y habían logrado mucho éxito en traer a muchos al conocimiento de la verdad; sí, por el poder de sus palabras muchos fueron traídos ante el altar de Dios para invocar su nombre y confesar sus pecados ante él.
y este es el relato de Ammón y sus hermanos, sus jornadas en la tierra de Nefi, sus padecimientos en la tierra, sus congojas y sus aflicciones, su incomprensible gozo, y la acogida y seguridad de los hermanos en la tierra de Jersón. Y el Señor, el Redentor de todos los hombres, bendiga sus almas para siempre.
Y tan grande fue el gozo de Ammón que lo colmó; sí, se extasió en el gozo de su Dios, al grado de que se le agotaron las fuerzas; y cayó a tierra otra vez. ¿Y no fue este un gozo inmenso? He aquí, este es un gozo que nadie recibe sino el que verdaderamente se arrepiente y humildemente busca la felicidad. Y el gozo de Alma, al encontrar a sus hermanos, fue verdaderamente grande, como también el gozo de Aarón, de Omner y de Himni; mas he aquí que su gozo no sobrepujó a sus fuerzas.
Y sucedió, entonces, que Alma condujo a sus hermanos de regreso a la tierra de Zarahemla, aun hasta su propia casa.
Y fueron y relataron al juez superior todo cuanto les había acontecido en la tierra de Nefi, entre sus hermanos los lamanitas.