Las enseñanzas de Alma a los zoramitas

Al penitente

Alma 32:8-11

Los humildes de corazón son bendecidos; ¿pensasteis que solo podríais adorar a Dios una vez a la semana en sinagogas?

Veo que sois mansos de corazón; y si es así, benditos sois. He aquí, vuestro hermano ha dicho: ¿Qué haremos?, porque somos echados de nuestras sinagogas, de modo que no podemos adorar a nuestro Dios. He aquí, os digo: ¿Suponéis que no podéis adorar a Dios más que en vuestras sinagogas? Y además, quisiera preguntar: ¿Suponéis que no debéis adorar a Dios sino una vez por semana?

Alma 32:12

La humildad conduce a la sabiduría; la pobreza conduce a la humildad.

Yo os digo que está bien que seáis echados de vuestras sinagogas, para que seáis humildes y aprendáis sabiduría; porque es necesario que aprendáis sabiduría; porque es por motivo de que sois echados, debido a que vuestros hermanos os desprecian a causa de vuestra suma pobreza, que habéis llegado a la humildad de corazón; pues necesariamente se os hace ser humildes.

Alma 32:13

Los humildes buscan el arrepentimiento, y los arrepentidos encuentran misericordia y salvación.

Y porque sois obligados a ser humildes, benditos sois; porque en ocasiones el hombre, si se ve obligado a ser humilde, busca el arrepentimiento; y de seguro, el que se arrepienta hallará misericordia; y quien halle misericordia y persevere hasta el fin, será salvo.

Alma 32:14

Los que se humillan por necesidad son bendecidos, pero más bendecidos son aquellos que se humillan voluntariamente a causa de la palabra.

Y como ya os he dicho, que por haber sido obligados a ser humildes, fuisteis bendecidos, ¿no suponéis que son más bendecidos aún aquellos que se humillan verdaderamente a causa de la palabra?

Alma 32:15

Los que se humillan voluntariamente son más bendecidos que aquellos que se humillan por necesidad.

Sí, el que verdaderamente se humille y se arrepienta de sus pecados, y persevere hasta el fin, será bendecido; sí, bendecido mucho más que aquellos que se ven obligados a ser humildes por causa de su extrema pobreza.

Alma 32:16

Benditos son aquellos que creen sin terquedad, y que creen sin ser primero compelidos al conocimiento.

Por tanto, benditos son aquellos que se humillan sin verse obligados a ser humildes; o más bien, en otras palabras, bendito es el que cree en la palabra de Dios, y es bautizado sin obstinación de corazón; sí, sin habérsele llevado a conocer la palabra, o siquiera compelido a saber, antes de creer.

Alma 32:17-18

Buscar señales es incompatible con la fe; el conocimiento excluye la presencia de la creencia.

Sí, hay muchos que dicen:

“Si nos muestras una señal del cielo, de seguro luego sabremos; y entonces creeremos.”

Ahora yo os pregunto: ¿Es fe esto? He aquí, os digo que no; porque si un hombre sabe una cosa, no tiene necesidad de creer, porque la sabe.

Alma 32:19-20

El conocimiento, a diferencia de la creencia, viene con mayor responsabilidad y expectativas de acción.

Y ahora bien, ¿cuánto más maldito es aquel que conoce la voluntad de Dios y no la cumple, que el que solo cree o solamente tiene motivo para creer, y cae en transgresión? Ahora bien, sobre este asunto vosotros habéis de juzgar. He aquí, os digo que así es por una parte como lo es por la otra; y a todo hombre se hará según sus obras.