Las enseñanzas de Alma a los zoramitas

Comprensión de la fe

Alma 32:21

La fe no es un conocimiento perfecto; los fieles tienen esperanza en cosas no vistas—pero verdaderas.

Y ahora bien, como decía concerniente a la fe: La fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas.

Alma 32:22

Dios desea y es misericordioso con los creyentes.

Y ahora bien, he aquí, ahora os digo, y quisiera que recordaseis, que Dios es misericordioso para con todos los que creen en su nombre; por tanto, él desea ante todo que creáis, sí, en su palabra.

Alma 32:23

Dios imparte su palabra por medio de los ángeles a hombres, mujeres y niños.

Y ahora bien, él comunica su palabra a los hombres por medio de ángeles; sí, no solo a los hombres, sino a las mujeres también. Y esto no es todo; muchas veces les son dadas a los niños palabras que confunden al sabio y al erudito.

Alma 32:24

Alma no significa juzgar a los pobres por ningún estándar falso.

Y ahora bien, amados hermanos míos, ya que habéis deseado saber de mí qué debéis hacer, porque sois afligidos y desechados —y no quiero que penséis que es mi intención juzgaros sino de acuerdo con lo que es verdad—

Alma 32:25

No todos los pobres son obligados a la humildad; muchos de entre ellos habrían sido humildes voluntariamente incluso en otras circunstancias.

porque no quiero decir que todos vosotros habéis sido compelidos a humillaros; porque verdaderamente creo yo que entre vosotros hay algunos que se humillarían, pese a las circunstancias en que se hallaran.

Alma 32:26

La verdad de las palabras de Alma no se puede saber con certeza al principio, porque la fe es diferente al conocimiento.

Pues como dije acerca de la fe, que no era un conocimiento perfecto, así es con mis palabras. No podéis, al principio, saber a la perfección acerca de su veracidad, así como tampoco la fe es un conocimiento perfecto.

Alma 32:27

El deseo de creer, o una partícula de fe, puede comenzar un experimento con las palabras de Alma.

Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras.