Las Enseñanzas que Amulek dio a los zoramitas

El día de la salvación

Alma 34:30

Basado en tantos testimonios, venid y presentad frutos dignos de arrepentimiento.

Y ahora bien, hermanos míos, después de haber recibido vosotros tantos testimonios, ya que las Santas Escrituras testifican de estas cosas, yo quisiera que vinieseis y dieseis fruto para arrepentimiento.

Alma 34:31

El día de tu salvación es ahora, la humildad y el arrepentimiento traerán de inmediato el plan de redención.

Sí, quisiera que vinieseis y no endurecieseis más vuestros corazones; porque he aquí, hoy es el tiempo y el día de vuestra salvación; y por tanto, si os arrepentís y no endurecéis vuestros corazones, inmediatamente obrará para vosotros el gran plan de redención.

Alma 34:32

Esta vida es el tiempo para prepararse para encontrarse con Dios.

Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra.

Alma 34:33

No pospongas el día de tu arrepentimiento.

Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento hasta el fin; porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer obra alguna.

Alma 34:34

La próxima vida no es el momento para arrepentirse: el mismo espíritu pecaminoso de esta vida persistirá en la próxima.

No podréis decir, cuando os halléis ante esa terrible crisis: Me arrepentiré, me volveré a mi Dios. No, no podréis decir esto; porque el mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno.

Alma 34:35

La procrastinación en el arrepentimiento te corta del Espíritu de Dios y te sella a Satanás.

Porque si habéis demorado el día de vuestro arrepentimiento, aun hasta la muerte, he aquí, os habéis sujetado al espíritu del diablo y él os sella como cosa suya; por tanto, se ha retirado de vosotros el Espíritu del Señor y no tiene cabida en vosotros, y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y este es el estado final del malvado.

Alma 34:36

Dios mora en los corazones de los justos; la sangre del Cordero limpia a los justos, que tienen un lugar permanente en el reino de Dios.

Y sé esto, porque el Señor ha dicho que no mora en templos impuros, sino en los corazones de los justos es donde mora; sí, y también ha dicho que los justos se sentarán en su reino, para ya no volver a salir; y sus vestidos serán blanqueados por medio de la sangre del Cordero.