Y aconteció que Moroni no cesó de hacer preparativos para la guerra ni para defender a su pueblo de los lamanitas, porque al principio del año veinte del gobierno de los jueces, él hizo que sus ejércitos empezaran a levantar montones de tierra alrededor de todas las ciudades, por toda la tierra que poseían los nefitas. Y sobre estos montones de tierra hizo colocar vigas, sí, obras de maderos erigidas a la altura de un hombre, alrededor de las ciudades. E hizo que sobre estas obras de maderos se construyeran estacadas por todos lados; y eran altas y fuertes.
E hizo que se erigieran torres más altas que estas estacadas, e hizo construir resguardos en estas torres, para que las piedras y las flechas de los lamanitas no los hirieran. Y las dispusieron para lanzar piedras desde su cumbre, según su voluntad y fuerza, y matar a quien intentara aproximarse a las murallas de la ciudad. Así fue como Moroni preparó fortificaciones alrededor de todas las ciudades en toda esa tierra, contra la llegada de sus enemigos.
Y aconteció que Moroni hizo que avanzaran sus ejércitos al desierto del este; sí, y fueron y arrojaron a todos los lamanitas que estaban en el desierto del este hasta sus propias tierras, las cuales se hallaban al sur de la tierra de Zarahemla; y la tierra de Nefi se extendía en línea recta del mar del este al del oeste.
Y sucedió que cuando Moroni hubo echado a todos los lamanitas del desierto del este, que se hallaba al norte de las tierras de sus propias posesiones, hizo que los habitantes que estaban en la tierra de Zarahemla y en el territorio circunvecino se fuesen al desierto del este, hasta las fronteras cercanas al mar, y tomaran posesión del país.
Y también colocó ejércitos al sur, en las fronteras de sus posesiones, e hizo que levantaran fortificaciones para proteger a sus ejércitos y a su pueblo de las manos de sus enemigos.
Y así aisló todas las fortificaciones de los lamanitas en el desierto del este; sí, y también en el oeste, fortificando la línea divisoria entre los nefitas y lamanitas, entre la tierra de Zarahemla y la tierra de Nefi, desde el mar del oeste, pasando por los manantiales del río Sidón; y los nefitas poseían toda la tierra hacia el norte; sí, toda la tierra que se hallaba al norte de la tierra de Abundancia, según la voluntad de ellos. Y así Moroni, con sus ejércitos, que aumentaban de día en día a causa de la seguridad de la protección que sus obras les ocasionaban, trató de hacer cesar la fuerza y el poder de los lamanitas sobre las tierras de sus posesiones, para que no tuvieran ninguna potestad sobre ellas.
Y aconteció que los nefitas iniciaron la fundación de una ciudad, y dieron a la ciudad el nombre de Moroni; y se hallaba cerca del mar del este, y hacia el sur, cerca de la línea de las posesiones de los lamanitas.
E iniciaron también la fundación de una ciudad entre la de Moroni y la de Aarón, uniendo las fronteras de Aarón y Moroni; y a la ciudad o tierra, ellos dieron el nombre de Nefíah.
Y en ese mismo año también empezaron a construir muchas ciudades en el norte, una de un modo particular, a la que dieron el nombre de Lehi, la cual se hallaba en el norte junto a la orilla del mar. Y así concluyó el año veinte.
Y en estas prósperas circunstancias se encontraba el pueblo de Nefi a principios del año veintiuno del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y prosperaron muchísimo, y se hicieron muy ricos; sí, y se multiplicaron y se hicieron fuertes en la tierra.
Y así vemos cuán misericordiosos y justos son todos los actos del Señor para el cumplimiento de todas sus palabras a los hijos de los hombres; sí, podemos ver que aun en esta ocasión se confirman sus palabras que él habló a Lehi, diciendo:
Benditos sois tú y tus hijos; y ellos serán bendecidos,
y al grado que guarden mis mandamientos, ellos prosperarán en la tierra.Mas recuerda que si no guardan mis mandamientos,
serán separados de la presencia del Señor.
Y vemos que estas promesas se han verificado en el pueblo de Nefi; porque han sido sus riñas y sus contenciones, sí, sus asesinatos y sus robos, su idolatría, sus fornicaciones y sus abominaciones que había entre ellos, lo que les trajo sus guerras y sus destrucciones.
Y aquellos que fueron fieles en guardar los mandamientos del Señor fueron librados en toda ocasión, mientras que millares de sus hermanos inicuos han sido condenados al cautiverio, o a perecer por la espada, o a degenerar en la incredulidad y mezclarse con los lamanitas.
Pero he aquí, jamás hubo época más dichosa entre el pueblo de Nefi, desde el tiempo de Nefi, que en los días de Moroni, sí, en esta época, en el año veintiuno del gobierno de los jueces.
Y aconteció que el año veintidós del gobierno de los jueces terminó también en paz; sí, y también el año veintitrés.