Y sucedió que les pusieron guardias a los prisioneros lamanitas, y los obligaron a que fueran y enterraran a sus muertos, sí, y también a los muertos de los nefitas, y Moroni les puso guardias para vigilarlos mientras desempeñaban sus trabajos.
Y sucedió que después que los lamanitas hubieron acabado de enterrar a sus muertos, como también a los muertos de los nefitas, los condujeron de regreso a la tierra de Abundancia; y Teáncum, por órdenes de Moroni, les hizo emprender la obra de cavar un foso alrededor de la tierra, o sea, la ciudad de Abundancia.
E hizo que levantaran un parapeto de maderos sobre el borde interior del foso; y echaron la tierra del foso contra el parapeto de vigas; y así hicieron trabajar a los lamanitas hasta que hubieron cercado la ciudad de Abundancia con una fuerte muralla de vigas y tierra de una altura extraordinaria.
Y esta ciudad se convirtió desde entonces en una plaza sumamente fuerte; y en esta ciudad guardaron a los prisioneros lamanitas; sí, dentro de una muralla que les habían hecho levantar con sus propias manos. Pues Moroni se vio obligado a hacer que los lamanitas trabajaran porque era fácil vigilarlos mientras trabajaban; y él quería disponer de todas sus fuerzas cuando atacara a los lamanitas.
Y Moroni fue a la ciudad de Mulek, acompañado de Lehi, y tomó el mando de la ciudad, y lo confirió a Lehi. Y he aquí, este Lehi era el que había estado con Moroni en la mayor parte de todas sus batallas; y era un hombre semejante a Moroni, y se regocijaban en la seguridad del uno y del otro; sí, se amaban el uno al otro; y también los amaba todo el pueblo de Nefi.
Y aconteció que de este modo Moroni había logrado una victoria sobre uno de los mayores ejércitos de los lamanitas, y se había apoderado de la ciudad de Mulek, que era una de las plazas más fuertes de los lamanitas en la tierra de Nefi; y así también había construido un fuerte para retener a sus prisioneros.
Y sucedió que no intentó más presentar batalla contra los lamanitas ese año, sino que empleó a sus hombres en preparativos de guerra, sí, y en la construcción de fortificaciones para protegerse de los lamanitas, sí, y en la tarea de liberar a sus mujeres e hijos del hambre y de la aflicción, y en la de proveer víveres para su ejército.