Y sucedió que al principiar el año treinta del gobierno de los jueces, el segundo día del primer mes, Moroni recibió una epístola de Helamán en la que le relataba los asuntos del pueblo en aquella parte de la tierra.
Y aconteció que en el año treinta del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, después que Moroni hubo recibido y leído la epístola de Helamán, se regocijó en sumo grado por el bienestar, sí, el gran éxito que Helamán había tenido en apoderarse de las tierras que habían perdido. Sí, y lo dio a conocer a toda su gente, en toda la tierra que rodeaba la parte donde él se hallaba, para que se regocijaran también.
Y sucedió que inmediatamente envió una epístola a Pahorán, solicitando que hiciera reunir hombres para fortalecer a Helamán, o sea, los ejércitos de Helamán, de modo que este pudiera fácilmente defender aquella parte del país que tan milagrosamente había logrado reconquistar.
Y aconteció que cuando Moroni hubo enviado esta epístola a la tierra de Zarahemla, él empezó otra vez a idear un plan para conquistar el resto de las posesiones y ciudades que los lamanitas les habían quitado.