Y sucedió que en el año veintiséis del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, he aquí, cuando despertaron los lamanitas en la primera mañana del primer mes, he aquí, descubrieron que Amalickíah yacía muerto en su propia tienda; y vieron también que Teáncum estaba listo para combatirlos ese día. Y cuando los lamanitas vieron esto, tuvieron miedo; y abandonaron su propósito de marchar a la tierra del norte, y retrocedieron con todo su ejército a la ciudad de Mulek, y buscaron protección en sus fortificaciones.
Y sucedió que el hermano de Amalickíah fue nombrado rey del pueblo; y se llamaba Ammorón; de modo que se nombró al rey Ammorón, hermano del rey Amalickíah, para reinar en su lugar.
Y acaeció que dio órdenes de que su pueblo conservara aquellas ciudades que ellos habían tomado por la efusión de sangre; porque no habían tomado ninguna ciudad sin que hubieran perdido mucha sangre.
Y ahora bien, Teáncum vio que los lamanitas estaban resueltos a conservar esas ciudades que habían tomado, así como aquellas partes de la tierra de las que se habían apoderado; y viendo también la enormidad de su número, no le pareció conveniente a Teáncum intentar atacarlos en sus fuertes, sino que detuvo a sus hombres en los alrededores, como si estuviera preparándose para la guerra; sí, y verdaderamente se estaba preparando para defenderse contra ellos, levantando muros alrededor y disponiendo sitios de refugio. Y aconteció que así continuó preparándose para la guerra, hasta que Moroni le hubo enviado un gran número de hombres para reforzar su ejército.
Y Moroni también le envió órdenes de retener a todos los prisioneros que cayeran en sus manos; porque como los lamanitas habían tomado a muchos prisioneros, él debía retener a todos los prisioneros lamanitas como rescate de aquellos que los lamanitas habían capturado.
Y también le envió órdenes de que fortificara la tierra de Abundancia y asegurara el estrecho paso que conducía a la tierra del norte, no fuese que los lamanitas tomasen ese punto y tuvieran el poder para acosarlos por todos lados.
Y Moroni también le hizo saber sus deseos de que fuera fiel en conservar esa parte de la tierra, y que aprovechara toda oportunidad para acometer a los lamanitas en aquella parte, hasta donde pudiera, por si tal vez lograba volver a tomar, por estratagema o de alguna otra manera, las ciudades que les habían arrebatado de sus manos; y que también fortificara y reforzara las ciudades circunvecinas que no habían caído en manos de los lamanitas. Y también le dijo: Me uniría a vosotros, mas he aquí, los lamanitas están sobre nosotros en las fronteras de la tierra por el mar del oeste; y he aquí, marcho contra ellos; por lo tanto, no puedo ir a vosotros.
Y el rey (Ammorón) había salido de la tierra de Zarahemla, y había informado a la reina concerniente a la muerte de su hermano; y había reunido un gran número de hombres, y había marchado contra los nefitas en las fronteras junto al mar del oeste.
Y de este modo estaba tratando de hostigar a los nefitas y llevarse tras de sí a una parte de las fuerzas nefitas a aquella parte de la tierra, y al mismo tiempo había mandado a aquellos que había dejado para ocupar las ciudades que había tomado, que también ellos acosaran a los nefitas en las fronteras cerca del mar del este, y tomaran posesión de sus tierras hasta donde les fuera posible, según la fuerza de sus ejércitos. Y en esas peligrosas circunstancias se encontraban los nefitas a la conclusión del año veintiséis del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.