Y el jefe de los nefitas, o sea, el hombre que había sido nombrado capitán en jefe de los nefitas —y el capitán en jefe tomó el mando de todos los ejércitos de los nefitas— y se llamaba Moroni; y Moroni tomó todo el mando y dirección de sus guerras. Y no tenía más que veinticinco años de edad cuando fue nombrado capitán en jefe de los ejércitos de los nefitas.
Y aconteció que se encontró con los lamanitas en las fronteras de Jersón, y su gente estaba armada con espadas, con cimitarras y con toda clase de armas de guerra. Y cuando los ejércitos de los lamanitas vieron que el pueblo de Nefi, o que Moroni, había preparado a su gente con petos y con broqueles, sí, y con escudos también para protegerse la cabeza, y también estaban vestidos con ropa gruesa—
mas no iban armados con petos ni con escudos— por tanto, temieron en gran manera a los ejércitos de los nefitas por causa de su armadura, a pesar de ser su número mucho mayor que el de los nefitas.
—y el ejército de Zerahemna no se hallaba preparado con ninguna de estas cosas; solamente tenían sus espadas y sus cimitarras, sus arcos y sus flechas, sus piedras y sus hondas; y estaban desnudos, con excepción de una piel que llevaban ceñida alrededor de sus lomos; sí, todos estaban desnudos, menos los zoramitas y los amalekitas; mas no iban armados con petos ni con escudos— por tanto, temieron en gran manera a los ejércitos de los nefitas por causa de su armadura, a pesar de ser su número mucho mayor que el de los nefitas.