La época de la guerra de Zarahemla

Las tensiones políticas, alianzas y conflictos

Alma 43:3–4

Los zoramitas, hostiles hacia los nefitas que aceptaron a sus conversos, se unen a los lamanitas y se preparan para un ataque militar.

Y vuelvo ahora a una narración de las guerras entre los nefitas y los lamanitas, en el año decimoctavo del gobierno de los jueces. Porque he aquí, aconteció que los zoramitas se hicieron lamanitas; por tanto, al principio del año decimoctavo, los nefitas vieron que los lamanitas venían contra ellos; de modo que hicieron preparativos para la guerra, sí, reunieron sus ejércitos en la tierra de Jersón.

Alma 43:5–8

Los militantes se centralizan en la tierra de Zoramitas Antiónum, y están liderados por un hombre llamado Zerahemna.
Y ocurrió que los lamanitas vinieron con sus miles; y llegaron a la tierra de Antiónum, que es la tierra de los zoramitas; y era su caudillo un hombre llamado Zerahemna. Y como los amalekitas eran por naturaleza de una disposición más ruin y sanguinaria que los lamanitas, Zerahemna, por tanto, nombró capitanes en jefe sobre los lamanitas, y todos eran amalekitas y zoramitas. E hizo esto con objeto de preservar el odio que sentían contra los nefitas, a fin de subyugarlos para realizar sus designios. Pues he aquí, sus intenciones eran incitar a la ira a los lamanitas contra los nefitas; e hizo esto para usurpar un gran poder sobre ellos, y también para subyugar a los nefitas, sometiéndolos al cautiverio.

Alma 43:9–10

Los nefitas no esperaban nada más que luchar por sus derechos y libertades.

Ahora bien, el propósito de los nefitas era proteger sus tierras y sus casas, sus esposas y sus hijos, para preservarlos de las manos de sus enemigos; y también preservar sus derechos y sus privilegios, sí, y también su libertad, para poder adorar a Dios según sus deseos. Porque sabían que si llegaban a caer en manos de los lamanitas, estos destruirían a cualquiera que en espíritu y en verdad adorara a Dios, el Dios verdadero y viviente.

Alma 43:11–14

Las tensiones políticas se basaban en la conversión de los hijos de Ammón y los zoramitas, y el hecho de que los nefitas los albergaron a pesar de los deseos de los lamanitas.

Sí, y también sabían del extremado odio de los lamanitas para con sus hermanos, quienes eran el pueblo de Anti-Nefi-Lehi, los cuales se llamaban el pueblo de Ammón. Y estos no querían tomar las armas, sí, habían hecho un convenio y no lo querían quebrantar; por tanto, si caían en manos de los lamanitas serían destruidos. Y los nefitas no iban a permitir que fuesen destruidos; por tanto, les dieron tierras para su herencia. Y el pueblo de Ammón entregó a los nefitas gran parte de sus bienes para sostener a sus ejércitos; y así los nefitas se vieron compelidos a hacer frente ellos solos a los lamanitas, los cuales eran un conjunto de los hijos de Lamán y Lemuel y los hijos de Ismael, y todos los disidentes nefitas, que eran amalekitas y zoramitas, y los descendientes de los sacerdotes de Noé. Y estos descendientes eran casi tan numerosos como los nefitas; y así los nefitas se vieron obligados a combatir contra sus hermanos hasta la efusión de sangre.

Alma 43:15

El ejército de los Lamanita, concentrado en Antionum, termina los preparativos para su ataque y avanza hacia la Tierra de Jersón, evacuada por los hijos de Ammón.

Y ocurrió que al juntarse los ejércitos de los lamanitas en la tierra de Antiónum, he aquí, los ejércitos de los nefitas estaban preparados para hacerles frente en la tierra de Jersón.