Y aconteció que en el mismo año en que volvió a establecerse la paz entre el pueblo de Nefi, murió Nefíah, el segundo juez superior, habiendo ocupado el asiento judicial con perfecta rectitud delante de Dios.
He aquí, sucedió que nombraron al hijo de Nefíah para ocupar el asiento judicial en el lugar de su padre; sí, fue nombrado juez superior y gobernador del pueblo, con un juramento y la ordenanza sagrada de juzgar con rectitud, y de preservar la paz y la libertad del pueblo, y concederle sus sagrados privilegios de adorar al Señor su Dios, sí, de sostener y mantener la causa de Dios toda su vida, y juzgar a los malvados según sus delitos. Y he aquí, se llamaba Pahorán. Y Pahorán ocupó el asiento de su padre, y empezó a gobernar al pueblo de Nefi a la conclusión del año veinticuatro.
Y aconteció que a principios del año veinticinco del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, habiendo ellos establecido la paz entre el pueblo de Lehi y el pueblo de Moriantón, en lo concerniente a sus tierras, y habiendo comenzado el año veinticinco en paz, aunque no conservaron por mucho tiempo una paz completa en la tierra, porque empezó a surgir entre el pueblo una disensión concerniente a Pahorán, el juez superior; porque he aquí, parte del pueblo deseaba que se modificaran algunos puntos particulares de la ley. Pero he aquí, Pahorán no quiso modificar ni permitir que se modificara la ley; de modo que no atendió a los que habían expresado su parecer en un memorial con respecto a la modificación de la ley. Por tanto, aquellos que estaban deseosos de que se modificara la ley se enojaron con él, y no quisieron que continuase como juez superior de la tierra; de modo que se provocó una disputa acalorada sobre el asunto; pero no llegó a la efusión de sangre.
Y sucedió que aquellos que querían que Pahorán fuese destituido del asiento judicial fueron llamados realistas, porque deseaban que se modificara la ley de tal manera que se derribara el gobierno libre y se estableciera un rey sobre el país. Y los que deseaban que Pahorán continuase como juez superior de la tierra tomaron sobre sí el nombre de hombres libres; y así hubo esta división entre ellos, porque los hombres libres habían jurado o hecho pacto de mantener sus derechos y los privilegios de su religión mediante un gobierno libre.
Y sucedió que la voz del pueblo decidió este asunto de su contención. Y aconteció que la voz del pueblo se declaró a favor de los hombres libres, y Pahorán retuvo el asiento judicial, lo cual causó mucho regocijo entre los hermanos de Pahorán, así como entre muchos de los amigos de la libertad, los cuales también hicieron callar a los realistas, de modo que no se atrevieron a oponerse, sino que se vieron obligados a mantener la causa de la libertad. Ahora bien, los que estaban a favor de los reyes eran personas de ilustre linaje que deseaban ser reyes; y los apoyaban aquellos que ambicionaban poder y autoridad sobre el pueblo.