...después de traducir y hacer que se escribiera la historia que estaba sobre las planchas de oro que el pueblo de Limhi había encontrado, las cuales le fueron entregadas por mano de Limhi; y esto lo hizo por motivo del gran anhelo de su pueblo; porque estaban deseosos en extremo de saber acerca de aquel pueblo que había sido destruido.
Y las tradujo por medio de aquellas dos piedras que estaban colocadas en los dos aros de un arco. Ahora bien, estas cosas fueron preparadas desde el principio, y se transmitieron de generación en generación con objeto de interpretar idiomas; y la mano del Señor las ha preservado y guardado, para que él pudiera manifestar, a toda criatura que ocupase la tierra, las iniquidades y abominaciones de su pueblo; y el que tiene estos objetos es llamado vidente, según la costumbre de los días antiguos.
Ahora bien, después que Mosíah hubo acabado de traducir estos anales, he aquí, daban una historia del pueblo exterminado, desde la época en que fueron destruidos remontándose hasta la construcción de la gran torre, cuando el Señor confundió el lenguaje del pueblo y fueron esparcidos por toda la superficie de la tierra, sí, y aun desde esa época hasta la creación de Adán.
…y fue prohibido que se dieran a los hijos de los hombres, sino hasta después que él fuese levantado sobre la cruz; y por esta causa las guardó el rey Mosíah, para que no llegasen al mundo sino hasta después que Cristo se manifestara a su pueblo.
Y esta narración hizo que el pueblo de Mosíah se afligiera en extremo, sí, se llenaron de tristeza; no obstante, les proporcionó mucho conocimiento, y en esto se regocijaron. Y se escribirá este relato más adelante; pues he aquí, conviene que todos se enteren de las cosas que se han escrito en esta historia.
Por tanto, tomó los anales que estaban grabados sobre las planchas de bronce, y también las planchas de Nefi, y todas las cosas que él había guardado y preservado de acuerdo con los mandamientos de Dios,
Y como ya os he dicho, después que el rey Mosíah hubo hecho esto, tomó las planchas de bronce y todas las cosas que había guardado, y las entregó a Alma, el hijo de Alma; sí, todos los anales, y también los intérpretes, y se los entregó; y le mandó que los guardara y preservara, y también que llevara una historia del pueblo, y los transmitiera de generación en generación, así como se habían transmitido desde el tiempo en que Lehi salió de Jerusalén.