Y salieron otra vez para declarar la palabra; y así fueron librados de la cárcel por primera vez; y así habían padecido. E iban por dondequiera que los guiaba el Espíritu del Señor, predicando la palabra de Dios en toda sinagoga de los amalekitas, o en toda asamblea de los lamanitas, en donde los admitían.
Y sucedió que el Señor empezó a bendecirlos de tal modo que llevaron a muchos al conocimiento de la verdad; sí, convencieron a muchos de que habían pecado, y de que las tradiciones de sus padres no eran correctas.