Ahora bien, cuando Ammón y sus hermanos se separaron en las fronteras de la tierra de los lamanitas, he aquí que Aarón emprendió su viaje a la tierra que los lamanitas llamaban Jerusalén, nombre dado en memoria del país natal de sus padres; y se encontraba allá, en las fronteras de Mormón. Y los lamanitas, los amalekitas y el pueblo de Amulón habían edificado una gran ciudad que se llamaba Jerusalén.
Ahora bien, los lamanitas eran de por sí bastante obstinados, mas los amalekitas y los amulonitas lo eran aún más; por tanto, hicieron endurecer el corazón de los lamanitas para que aumentaran en la maldad y en sus abominaciones.
Y sucedió que Aarón llegó a la ciudad de Jerusalén, y primero empezó a predicar a los amalekitas. Y comenzó a predicarles en sus sinagogas, pues habían edificado sinagogas según la orden de los nehores; porque muchos de los amalekitas y de los amulonitas pertenecían a la orden de los nehores.
Por tanto, al entrar Aarón en una de sus sinagogas para predicar a la gente, y mientras les estaba hablando, he aquí, se levantó un amalekita y empezó a contender con él, diciendo:
¿Qué es eso que has testificado?
¿Has visto tú a un ángel?
¿Por qué a nosotros no se nos aparecen ángeles?
He aquí, ¿no es esta gente tan buena como la tuya?
También dices que a menos que nos arrepintamos, pereceremos.¿Cómo es que sabes tú el pensamiento e intención de nuestros corazones?
¿Cómo sabes que tenemos de qué arrepentirnos?
¿Cómo sabes que no somos un pueblo justo?
He aquí, hemos edificado santuarios, y nos reunimos para adorar a Dios.Creemos por cierto que Dios salvará a todos los hombres.
Entonces le dijo Aarón:
¿Crees que el Hijo de Dios vendrá para redimir al género humano de sus pecados?
Y le dijo el hombre:
No creemos que sepas tal cosa.
No creemos en estas insensatas tradiciones.
No creemos que tú sepas de cosas futuras,
ni tampoco creemos que tus padres ni nuestros padres supieron concerniente a las cosas que hablaron,
de lo que está por venir.
Y Aarón empezó a explicarles las Escrituras concernientes a la venida de Cristo y también la resurrección de los muertos; y que no habría redención para la humanidad, salvo que fuese por la muerte y padecimientos de Cristo, y la expiación de su sangre.
Y aconteció que al empezar a explicarles estas cosas, se enojaron con él y empezaron a hacerle burla; y no quisieron escuchar las palabras que hablaba.
Por tanto, cuando vio que no querían oír sus palabras, salió de la sinagoga y llegó a una aldea que se llamaba Ani-Anti, y allí encontró a Muloki, predicándoles la palabra; y también a Amma y sus hermanos. Y contendieron con muchos sobre la palabra.