Por tanto, al entrar Aarón en una de sus sinagogas para predicar a la gente, y mientras les estaba hablando, he aquí, se levantó un amalekita y empezó a contender con él, diciendo:
¿Qué es eso que has testificado?
_¿Has visto tú a un ángel?
_¿Por qué a nosotros no se nos aparecen ángeles?
_He aquí, ¿no es esta gente tan buena como la tuya?
_También dices que a menos que nos arrepintamos, pereceremos.¿Cómo es que sabes tú el pensamiento e intención de nuestros corazones?
_¿Cómo sabes que tenemos de qué arrepentirnos?
_¿Cómo sabes que no somos un pueblo justo?
_He aquí, hemos edificado santuarios, y nos reunimos para adorar a Dios.Creemos por cierto que Dios salvará a todos los hombres.