He aquí, respondo por vosotros; porque nuestros hermanos los lamanitas se hallaban en la obscuridad, sí, aun en el más tenebroso abismo; mas he aquí, ¡cuántos de ellos han sido guiados a ver la maravillosa luz de Dios! Y esta es la bendición que se ha conferido sobre nosotros, que hemos sido hechos instrumentos en las manos de Dios para realizar esta gran obra. He aquí, miles de ellos se regocijan, y han sido traídos al redil de Dios.