[Alma 26:11–37] Bendito sea el nombre de Dios.

Sí, bendito sea el nombre de mi Dios que ha tenido presente a este pueblo, el cual es una rama del árbol de Israel, y se ha perdido de su tronco en una tierra extraña; sí, digo yo, bendito sea el nombre de mi Dios que ha velado por nosotros, peregrinos en una tierra extraña.

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